|
El diario de
una drogadicta
|
|
Written by Gaby
DeFrancisco |
|
Sunday, 05 January 2009 |
Las celebraciones han llegado. Y
con todo el estrés que esto
conlleva. Hay que prepararse
para los exámenes de final de
curso, las compras de los
regalos, las fiestas y las
comelatas, atender a los
familiares en la casa, cuidar a
los hermanitos, la falta de
plata… ¡Esto es demasiado! ¡Necesito
coger una nota! ¡Quiero
desaparecerme de aquí; escaparme
un rato! ¿Por que no? Soy joven
y no necesito estas
preocupaciones. Eso es de viejo.
Todo eso que dicen de la droga y
la bebida no es cierto, ¿verdad?
Lo que pasa es que todos esos
viejos son unos amargados y no
quieren que lo pasemos bien.
Igual que todos esos curas y
monjas. ¿Qué saben ellos de la
vida siempre metidos en la
iglesia? Mis padres son otros
que no me dejan en paz. Ya estoy
haciendo lo que ellos quieren,
estoy estudiando y hasta tengo
un “part-time”. Para colmo, me
regañan cuando regreso a casa a
las seis de la mañana un domingo
por la mañana! Ya hago bastante
con regresar ¿verdad? Y con
tremendo dolor de cabeza y
apetito! ¡Que molestia tener que
masticar chicle para disimular
la peste a bebida y cigarrillo!
Mi papá me empieza a gritar y
mamá me mira con tremendo
disgusto en la cara. Algunas
veces hasta se pone a llorar! ¡Esas
son lágrimas de cocodrilo!
Solamente quiere que le tenga
lástima. Bueno, ¡no lo va a
conseguir! ¡Ya tengo suficiente
presión en mi vida! Claro, ellos
no entienden porque no saben lo
que pasamos los jóvenes de hoy
en día, especialmente nosotras
las mujeres. Aunque estemos
cansadas tenemos que lucir bien
en todo momento y estar de buen
humor. No podemos darnos el lujo
de no estudiar y no cocinar y
limpiar la casa. ¡Quieren que
uno todo lo haga! ¡No es justo!
Día de acción de gracias 2007
Me he pasado toda esta semana
estudiando. Ya estoy loca y las
letras y los números me saltan
cuando leo. Cuando se duerman
los viejos me voy a robar un
poco de ron que tienen ahí en
los gabinetes. Yo sé adonde lo
esconden. Después no puedo
olvidarme de echarle un poco de
agua a la botella pa’ que no se
den cuenta. ¡Que Thanksgiving he
pasado yo comiendo pavo con una
mano y con un libro en la otra!
Y después soportando a esos
primitos míos corriendo por toda
la casa y brincando arriba de mi
cama! Por poco me ensucian mis
papeles y libros! Y sabes lo que
dicen mis padres? Ay pobrecitos,
son tus primitos que tanto te
quieren! Y no debes de dejar tus
papeles ahí! Eres una descuidada!
Definitivamente me hace falta un
buen trago! Bueno, más de un
buen trago con esta familia que
tengo y estos profesores que no
me dejan pasarla bien ni un día
de acción de gracias. ¿Dar
gracias? ¡Qué ironía!
5 de diciembre del 2007
Hoy tomé mi examen de sicología.
Gracias a Dios que era selección
múltiple o como dicen
adivinación múltiple. Claro, me
sentía con dolor de cabeza
después de tanto estudio y
marqué “b” y “c” en casi todas.
Dicen que casi siempre son esas
dos respuestas. Usé tremenda
sicología ¿verdad? Después en mi
trabajo en el mall uno de mis
compañeros me dijo que me veía
muy nerviosa y por que no
probaba una nota distinta. En mi
break me metí en unos de los
baños y me fumé un poco de
hierba. Cuando volví a trabajar,
me sentía de lo más bien y nada
me importaba. Había una línea de
clientes enorme y estaban
peleando que por qué estaba tan
lenta, pero no me importaba. Me
sentía que estaba flotando en
una nube. ¡Necesito sentirme así
de nuevo!
12 de diciembre del 2007
¡Saqué una “F” en mi examen de
psicología! ¿Cómo puede ser? ¡Estudié
como una trastornada para ese
examen! Cuando quise hablar con
mi profesor después de clase y
preguntarle el porqué de mi nota,
se atrevió a decirme que yo me
la había ganado. Me di el gusto
de responderle que él no sabía
enseñar y que él había puesto el
examen de una forma confusa a
propósito para engañarnos. ¡El
muy idiota me respondió que yo
me estaba engañando a mi misma y
que debería de consultar a un
consejero en la universidad
porque yo tenía “issues” o
problemas que resolver!
Necesitaba fumarme un poquito de
hierba. Qué rico me sentí al
poder flotar en una nube. Fui a
buscar a Paco a que me vendiera
algunos cigarrillos. Cuando
llegué a casa, no estaba nadie
ahí. ¡Qué bueno! Así que me fui
pa’ el cuarto y me fume uno.
Después noté los colores
brillantes de la lámpara en mi
cuarto y como brillaba la
pintura del techo. ¡Guau! ¡Parecía
que tuviera estrellas allá
arriba! Como lo bueno pronto se
acaba, pronto llegaron mis
padres. Pero me alegré porque
habían traído comida y sentía un
hambre increíble. Mi mamá notó
que tenía los ojos colorados.
iSe me había olvidado que eso
podía pasar! Le dije que no
había dormido mucho por estar
estudiando tanto. Ella se veía
aliviada y me dijo que tenía que
dormir más.
15 de diciembre del 2007
¿Adónde está Paco cuando lo
necesito? El manager me tiene
loca en este trabajo y no hay
quien soporte a estos clientes.
¡Hay algunas chicas que compran
trajes de fiestas y los quieren
devolver con manchas de comida o
de sudor! Yo no se los puedo
aceptar porque me busco un
problema con ese viejo pesado de
mi manager. Si tuviera mi nota,
no me importaría un comino en
que condiciones está la ropa. ¡Cuándo
llegue la hora de salida, me voy
para el parqueo y “escaparme” un
rato!
21 de diciembre del 2007
No sé como llegué a mi casa.
Menos mal que estaba cerca. Casi
no podía conducir el carro. Se
que no debí haber manejado así,
pero necesitaba esa nota. Estos
días de fiestas son una
pesadilla y mi vida también. No
me queda mas remedio. Hoy voy a
ir “clubbing” con mis amigos. Lo
paso súper con ellos. Tengo
algunos amigos que no me hablan
porque dicen que últimamente he
cambiado tanto. Lo que pasa es
que ellos sienten envidia porque
tienen vidas aburridas y
rutinarias. ¡Yo sí sé quitarme
el estrés de encima!
23 de diciembre del 2007
En el club hice algo que nunca
había hecho. Pero sentía mucha
presión. Mis amigos se estaban
pasando líneas de cocaína y me
dijeron que la probara. Que así
iba a poder bailar la noche
entera. Que me iba a divertir
como nunca antes. La probé.
Inhale el polvito blanco y en
unos momentos estaba con el
corazón que se me salía del
pecho. Sentía que un gigante me
perseguía y no podía correr más.
No podía respirar, ya no podía
respirar…
Navidad 2007
Amanecí en el hospital Jackson y
tengo tubos en los brazos y una
máscara de oxígeno. Estoy en
cuidados intensivos. Mis ojos
están cerrados, pero estoy
flotando por encima de mi cuerpo.
Mi mamá y mi papá están a mi
lado. No dejan de llorar. Yo
trato de consolarlos, pero no me
escuchan. Por favor no lloren.
Yo voy a cambiar. No les voy a
dar más disgustos. Yo los quiero.
Por favor Diosito mío, dame otro
chance. Yo quiero vivir. Yo
quiero vivir.
Este cuento es ficticio pero fue
inspirado por los jóvenes de
Drogadictos Anónimos y sus
historias. Se lo dedico a ellos
en agradecimiento de su labor
con todas aquellas personas que
ellos ayudan con sus adicciones.
Si necesitan mas información por
favor llamen al (305) 248-1880 o
(305) 248-1505.
Disclaimer: Esta información es
verificada pero no garantizada.
No es la intención del grupo que
sea usada como base para un
diagnostico o decisión sino que
son consejos a considerar.
Jóvenes Voceros de Cristo, sus
líderes, ni la Iglesia de St.
Agatha se responsabilizan por el
mal manejo de la misma. Es
exclusivamente responsabilidad
del lector su buen uso.
|