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Halloween, Frankenstein y sus
enseñanzas para los seres humanos
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Written by Gabby
deFrancisco |
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Tuesday, 23 October 2007
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De la novela inglesa de época
victoriana, que trata de un
científico—el Dr. Víctor
Frankenstein, obsesionado con
crear la vida de desperdicios
humanos, podemos aprender
valiosas lecciones en esta
temporada de Halloween y los
fieles difuntos. Aunque no
celebremos Halloween como
típicamente se celebra, o sea
con monstruos, brujas y
esqueletos, es una época que nos
trae a la mente nuestra
mortalidad. Esta novela trae a
colación los temores que
sentimos al saber que no somos
omnipotentes ante la muerte y
nuestro afán de tratar de
alargar nuestra estancia aquí en
la Tierra sea como sea.
La trama de esta historia trata de
un ser que quiere usurparle el lugar
a Dios como Creador, no importándole
las graves consecuencias de sus
acciones. Todos sus familiares y
amigos se asustan en ver el cambio
del Dr. Frankenstein, pero no pueden
disuadirlo de su macabro propósito.
A pesar de las advertencias, él
sigue experimentando. Un día por fin
alcanza su meta; la criatura siente
las vibraciones de la vida, pero
solamente una perversión de esta. A
pesar de las buenas intenciones del
monstruo, no es aceptado por nadie.
Inspira miedo y terror a todos,
menos a un viejito ciego que lo
acepta. Pero esto no dura mucho
porque termina ocasionándole la
muerte accidental a él y al
hermanito del científico. La
criatura, sintiéndose desdichada le
reclama a su creador: ¿Por qué me
creaste? ¿Para hacerme sufrir? Y se
rebela.
¿Qué podemos aprender de tal
relato? La lección más obvia es
que la creación y la muerte le
pertenecen sólo a Dios. Muchas
veces la soberbia del ser humano
nos lleva a creer que nosotros
lo somos todo. Por eso nos
creemos con el derecho de
abortar, de utilizar (y matar) a
embriones para alargar la vida
de otros, de cometer la
eutanasia, de practicar la
fertilización in vitro (que
produce varios embriones y
después los congela), de
practicar la pena de muerte y
mucho más. Al ser humano no le
ha sido concedido este derecho;
es más, cuando fuimos creados,
Dios nos dio la responsabilidad
que cuidáramos de Su Creación,
no que la destruyéramos ni la
manipuláramos a nuestro antojo.
Este derecho que el ser humano
piensa tener proviene de la
soberbia y la falta de fe.
Cuando nosotros tratamos de ser
dioses, vienen las consecuencias
funestas, porque todo pecado
tiene consecuencia. Además, no
poseemos la sabiduría y la
prudencia para desempeñar el
papel de nuestro Padre
Celestial.
Nuestra misión aquí en la vida
es de alabar a Dios con todo
nuestro ser. Se supone que
seamos imágenes de Él, que nos
creó para amarnos y para que
nosotros amásemos. El amor es la
celebración de toda vida humana,
sin excepciones. El odio y la
violencia llegan cuando nos
creemos superiores y
exterminamos a los que pensamos
no están a la altura. Esto es el
culto de la muerte. Tenemos que
decirle que NO a todo lo que sea
en contra de la vida, desde su
concepción hasta la muerte
natural. Aprendan la lección de
la novela “Frankenstein” de Mary
Shelley. Voten y actúen por la
vida y tendrán la vida eterna
como Nuestro Señor nos prometió.
Shelley, Mary. Frankenstein.
England: Lackington, Hughes,
Harding, Mayor & Jones, 1818.
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