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El Seglar en el Trabajo
Written by Jaime Perez SC   
Tuesday, 29 August 2006


El objetivo se centra en concientizar al joven aspirante a cooperador salesiano, en el caso del grupo, a Voceros de Cristo, de su rol como testigo de Cristo, especialmente en la vivencia coherente de su fe a través del fiel cumplimiento de las propias obligaciones.


El trabajo humano: colaboración con Dios, contribución al desarrollo humano y al bien común.

«Y bendíjolos Dios, y díjoles: "Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra". Dijo Dios: "Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento"» (Gn.1,28-29).
 

El trabajo humano procede directamente de la persona, creada a imagen de Dios, llamada a prolongar la obra de la creación dominando la tierra y marcando con su impronta la materia sobre la que trabaja y sometiéndola a su voluntad. Es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por él, el hombre se une a sus hermanos y se hace un servicio para practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creación divina. No sólo esto. Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobreeminente laborando con sus propias manos en Nazareth. (Concilio Vaticano II) (Pista 1)


Nazareth la casa del hijo del artesano, cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano

«Además, cuando estábamos entre vosotros os mandábamos esto: si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A esos les mandamos y exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan» (2Ts.3,10-12) ».
 

De aquí se deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, así como también el derecho al trabajo(CVII 67)
 

El trabajo honra los dones del Creador y los talentos recibidos. Puede ser también redentor. Soportando el peso del trabajo, en unión con Jesús, el carpintero de Nazareth y el crucificado del Calvario, el hombre colabora en cierta manera con el Hijo de Dios en su obra redentora. Se muestra como discípulo de Cristo llevando la cruz de cada día, en la actividad que está llamado a realizar. (Catecismo 2427)
 

El trabajo humano es entonces, colaboración con Dios, contribución al desarrollo humano y al bien común. Al realizarlo, el laico ejerce el ministerio real de Cristo de manera personal y propia en su vida cotidiana. (Pista 2)
 

«Con el sudor de tu rostro comerás el pan» (Gn.3,19).
 

Cada cual debe poder sacar del trabajo los medios para sustentar su vida y la de los suyos, y para prestar servicio a la comunidad. La remuneración al trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, asi como de las condiciones de la empresa y el bien común.


El trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo.
 

 

Es sin embargo demasiado frecuente también hoy día que los trabajadores resulten en cierto sentido esclavos de su propio trabajo. Lo cual de ningún modo está justificado por la llamadas leyes económicas. El conjunto del proceso de la producción debe, pues, ajustarse a las necesidades de la persona y a la manera de vivir de cada uno en particular de su familia, teniendo siempre en cuenta el sexo y la edad. Al aplicar, con la debida responsabilidad, a este trabajo su tiempo y fuerzas, disfruten todos de un tiempo de reposo y descanso suficiente que les permita cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa. Más aún tengan la posibilidad de desarrollar libremente las energías y las cualidades que tal vez en su trabajo no puedan cultivar. (Pista 3 y 4)
 

Seis día trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para el Señor, tu Dios, no harás ningún trabajo. Ex 20, 8-10.
 

El trabajo en la actualidad: La Misión del Laico
 

En la actualidad está cambiando notablemente la situación del mundo laboral por la automatización, informatización y demás cambios tecnológicos. Se debe prestar mucho cuidado al sujeto de trabajo, al hombre mismo en este tiempo de fuerte predominio de la técnica. El trabajo requiere de las personas un conjunto de virtudes y valores que deben cultivarse y que darían calidad al testimonio de los laicos: preparación, competencia, eficiencia, responsabilidad, honestidad y solidaridad, etc.

Los laicos deben ser agentes de cambio en la búsqueda de mejores condiciones de trabajo, salarios, de igualdad de condiciones de hombres y mujeres, etc.  

El trabajo como medio de santificación


El trabajo puede ser un medio de santificación y de animación de la realidades terrenas en el Espíritu de Cristo. La vocación de los fieles laicos a la santidad implica que la vida según el Espíritu se exprese particularmente en su inserción en las realidades temporales y en su participación en las actividades terrenales. El apóstol Pablo nos amonesta: Todo cuanto hagáis, de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

 

¨Ora et labora¨ Orad como si todo dependiese de Dios y trabajad como si todo dependiese de vosotros. Una vez hecho nuestro trabajo , el alimento veine a ser un don del padre, es bueno pedirselo y darle gracias por el¨ (Catecismo de la Iglesia Católica 2834)
 

Pistas de Reflexion:

1. En nuestro ambiente, ¿el trabajo es visto y vivido como un servicio al hombre o prevalecen otras "reglas" del trabajo no coherentes con la dignidad del trabajo y del hombre?

2. ¿Nuestros "estilos de vida" son coherentes con la concepción autentica del desarrollo o habría que corregirlos? ¿Qué podemos hacer en nuestras comunidades eclesiales para educarnos y educar a la promoción del verdadero desarrollo?

3. ¿Qué incidencia tiene la desocupación en nuestro país? ¿Qué iniciativas se podrían tomar a nivel de comunidad civil y de grupos eclesiales para favorecer, sobre todo entre los jóvenes, la orientación y la inserción en el mundo del trabajo y para crear nuevas oportunidades ocupacionales?

4. En nuestro país, ¿existen formas de explotación del trabajador? ¿Cuáles? ¿Cómo combatirlas?

5. ¿De qué forma santifico mi trabajo cotidiano? Cómo sirvo a mis hermanos con mis trabajo?


Referencias al RVA
:

Art. 10.


Para documentarnos
:

1. Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, nn.35; 64; 69; 71.

2. Concilio Vaticano II, Lumen et Gentium, n.36.

3. Juan Pablo II, Laborem Exercens, nn.5-6; 8-9; 18-20; 25.

4. Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis, nn.28; 34.

5. Juan Pablo II, Centesimus Annus, nn.31-32; 34-37; 41; 43.

6. Catecismo de la Iglesia Católica, nn.2427-2428; 2431-2436.

7. A.C.S., Comentario Oficial al R.V.A., pág.121-128 (10).
 
 


Los Padres Sinodales nos han dicho: ¨La unidad de vida de los fieles laicos tiene una gran importancia. Ellos, en efecto, deben santificarse en la vida profesional y social ordinaria. Por tanto, para que puedan responder a su vocación, los fieles laicos deben considerar las actividades de la vida cotidiana como ocasión de unión con Dios y de cumplimiento de su voluntad, así como también de servicio a los demás hombres, llevándoles a la comunión con Dios en Cristo¨. Comparándolo con la palabra de Dios, el brotar y el expandirse de los sarmientos depende de su inserción en la vid. ¨Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, asi tampoco vosotros si no permanecéis en mi. El que permanece en mi y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mi no podéis hacer nada ¨ (Christifidelis Laici)(Pista 5)
 
 
 

   


 


 

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