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¿Qué tendrá que ver la falta de
ahorros con las lágrimas? Ustedes se
preguntarán. Pues, mucho. Se los
puedo decir por lo que he leído,
escuchado y por experiencia propia.
La juventud tiene muchos beneficios
y uno de ellos es que si planifican
bien, pueden hacer un impacto más
grande en su estado financiero.
Si, hermanos. Es cierto.
Aunque estén ganando el salario
mínimo, si saben ahorrar ahora y no
endeudarse con tarjetas de crédito,
podrán recibir un interés mucho
mayor que si empiezan hacerlo diez
años después.
¿Cómo funciona esto? Les voy a
explicar el gran descubrimiento del
interés compuesto. Aquí tienen el
ejemplo de dos parejas. La primera,
Pablo y Ana ahorran $2,000 al año
por diez años, comenzando a los
25.
También es importante de no caer en
la trampa de las tarjetas de crédito.
El dinero que pudiéramos estar
ahorrando lo estamos utilizando en
pagar los intereses de esas
tarjetas. A través de los años esto
se convierte en un hueco sin fondo.
Créanme que yo he pasado por ahí. De
acuerdo al Bureau de Censo del EE.UU.,
el salario promedio de una familia
en el año 2004 era de $43,000. La
familia average debe $8,000 en
tarjetas de crédito. Asumiendo que
la taza de interés sea del 20 por
ciento, ¡estas familias estarán
pagando 1,600 al año solamente en
intereses! Esto explica porque el
índice de ahorros es tan pobre en
los Estados Unidos. Ahora, si esta
misma cantidad de $1,600 se
invirtiera con un interés anual del
10 por ciento a través de 40 años
¿qué pasaría? ¡Tuvieras un balance
de $843,000 en vez de haber botado
$64,000!
Por estos motivos y muchos más,
deben de planificar bien su futuro.
Los ahorros deben de formar una
parte permanente del presupuesto. El
vivir de cheque a cheque o como
dicen los americanos (paycheck
to paycheck) no está
en nada. Al hacer esto, como lo he
hecho yo, no solamente tendrán que
buscar un segundo trabajo para
sufragar los gastos, sino que no
tendrán ahorros, tendrán más estrés,
no podrán compartir con sus familias
ni dedicarle el tiempo a Dios.
¡Miren todo el sufrimiento que
pueden ahorrarse con la buena
planificación!
Para que esto no sea tan doloroso
para aquellos de ustedes que les
gusta gastar, hagan un plan para que
le depositen directamente de su
cheque a una cuentas de ahorros el
10 o 15 por ciento de su salario en
bruto. De esta forma, no tendrán la
tentación de tenerlo en sus manos y
gastarlo en ropa o salidas. La
prioridad es de utilizar estos
ahorros para un fondo de emergencias
de por lo menos $2,000. Yo
recomiendo que ahorren lo que ganan
en tres meses por si se quedan sin
trabajo. Después de esto, es buena
idea eliminar las deudas de las
tarjetas de crédito.
En el próximo artículo les seguiré
indicando lo que tienen que hacer
para mejorar su estado financiero y
liberarse del estrés que la falta de
dinero pueda ocasionar.
Acuérdense que es importante
trabajar para vivir y no vivir para
trabajar. Si podemos
planificar bien, este tiempo se lo
podemos dedicar al Señor y además
dejarle algo a nuestro hijos.
Considerando todas las ventajas,
¿Vale o no la pena ahorrar?
Citas Bibliograficas
Lenahan,
P. (2006). Save, save, save.
Catholic Exchange. Retrieved
June 21, 2006 from World
Wide Web:
www.catholicexchange.com/vm/PFarticle.asp?vm_id=2&art_id=33247&sec_id=641...6/21/2006
El próximo paso es de ahorrar para
gastos mayores como el pago inicial
de una vivienda o para su próximo
automóvil. Estos ahorros no se deben
de mezclar con el fondo de
emergencias. Este fondo es para
acumularse y usarse en un periodo de
cinco anos, más o menos. Una forma
de invertirlo sería en una cuenta de
“money-market” que tenga privilegios
de cheques con un banco y poner el
resto en un certificado de deposito
de tres meses para poder mejorar los
intereses acumulados.
Cuando paran de hacer contribuciones
después de los primeros diez años,
dejan que el balance de la inversión
crezca a unos 10 por ciento hasta
que cumplan los
65 años. Juan y
Carolina, al contrario, no empiezan
a ahorrar hasta que tienen 35. Ellos
contribuyen $2,000 al año por 30
años, ¡pero nunca pueden alcanzar a
Pablo y Ana! Este es el poder del
interés compuesto. Pablo y Ana
contribuyeron $20,000, pero lo
hicieron temprano, y su inversión
creció a $677,000. Mientras que Juan
y Carolina contribuyeron $60,000,
pero al comenzar tarde, solo
tuvieron tiempo para que creciera a
$377,000. ¿Cuál
pareja preferirías ser?
(Lenahan, 1) |