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$$ Ahorrar, ahorrar y ahorrar en vez de llorar, llorar y llorar $$

Written by Gaby DeFrancisco   

Saturday, 01 July 2006

 

¿Qué tendrá que ver la falta de ahorros con las lágrimas? Ustedes se preguntarán. Pues, mucho. Se los puedo decir por lo que he leído, escuchado y por experiencia propia. La juventud tiene muchos beneficios y uno de ellos es que si planifican bien, pueden hacer un impacto más grande en su estado financiero. 


Si, hermanos. Es cierto. Aunque estén ganando el salario mínimo, si saben ahorrar ahora y no endeudarse con tarjetas de crédito, podrán recibir un interés mucho mayor que si empiezan hacerlo diez años después.

¿Cómo funciona esto? Les voy a explicar el gran descubrimiento del interés compuesto. Aquí tienen el ejemplo de dos parejas. La primera, Pablo y Ana ahorran $2,000 al año por diez años, comenzando a los 25. 

 

También es importante de no caer en la trampa de las tarjetas de crédito. El dinero que pudiéramos estar ahorrando lo estamos utilizando en pagar los intereses de esas tarjetas. A través de los años esto se convierte en un hueco sin fondo. Créanme que yo he pasado por ahí. De acuerdo al Bureau de Censo del EE.UU., el salario promedio de una familia en el año 2004 era de $43,000. La familia average debe $8,000 en tarjetas de crédito. Asumiendo que la taza de interés sea del 20 por ciento, ¡estas familias estarán pagando 1,600 al año solamente en intereses! Esto explica porque el índice de ahorros es tan pobre en los Estados Unidos. Ahora, si esta misma cantidad de $1,600 se invirtiera con un interés anual del 10 por ciento a través de 40 años ¿qué pasaría? ¡Tuvieras un balance de $843,000 en vez de haber botado $64,000!  

 

Por estos motivos y muchos más, deben de planificar bien su futuro. Los ahorros deben de formar una parte permanente del presupuesto. El vivir de cheque a cheque o como dicen los americanos (paycheck to paycheck) no está en nada. Al hacer esto, como lo he hecho yo, no solamente tendrán que buscar un segundo trabajo para sufragar los gastos, sino que no tendrán ahorros, tendrán más estrés, no podrán compartir con sus familias ni dedicarle el tiempo a Dios. ¡Miren todo el sufrimiento que pueden ahorrarse con la buena planificación! 

 

Para que esto no sea tan doloroso para aquellos de ustedes que les gusta gastar, hagan un plan para que le depositen directamente de su cheque a una cuentas de ahorros el 10 o 15 por ciento de su salario en bruto. De esta forma, no tendrán la tentación de tenerlo en sus manos y gastarlo en ropa o salidas. La prioridad es de utilizar estos ahorros para un fondo de emergencias de por lo menos $2,000. Yo recomiendo que ahorren lo que ganan en tres meses por si se quedan sin trabajo. Después de esto, es buena idea eliminar las deudas de las tarjetas de crédito.  

 

En el próximo artículo les seguiré indicando lo que tienen que hacer para mejorar su estado financiero y liberarse del estrés que la falta de dinero pueda ocasionar. Acuérdense que es importante trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Si podemos planificar bien, este tiempo se lo podemos dedicar al Señor y además dejarle algo a nuestro hijos. Considerando todas las ventajas, ¿Vale o no la pena ahorrar?  

 

Citas Bibliograficas

Lenahan, P. (2006). Save, save, save. Catholic Exchange. Retrieved June 21, 2006 from World Wide Web:
 www.catholicexchange.com/vm/PFarticle.asp?vm_id=2&art_id=33247&sec_id=641...6/21/2006


El próximo paso es de ahorrar para gastos mayores como el pago inicial de una vivienda o para su próximo automóvil. Estos ahorros no se deben de mezclar con el fondo de emergencias. Este fondo es para acumularse y usarse en un periodo de cinco anos, más o menos. Una forma de invertirlo sería en una cuenta de “money-market” que tenga privilegios de cheques con un banco y poner el resto en un certificado de deposito de tres meses para poder mejorar los intereses acumulados.


Cuando paran de hacer contribuciones después de los primeros diez años, dejan que el balance de la inversión crezca a unos 10 por ciento hasta que cumplan los 65 años. Juan y Carolina, al contrario, no empiezan a ahorrar hasta que tienen 35. Ellos contribuyen $2,000 al año por 30 años, ¡pero nunca pueden alcanzar a Pablo y Ana! Este es el poder del interés compuesto. Pablo y Ana contribuyeron $20,000, pero lo hicieron temprano, y su inversión creció a $677,000. Mientras que Juan y Carolina contribuyeron $60,000, pero al comenzar tarde, solo tuvieron tiempo para que creciera a $377,000. ¿Cuál pareja preferirías ser? (Lenahan, 1)

 
 
 

   


 


 

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