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En su carta acerca de las
reformas inmigratorias, el
Arzobispo de Miami, John C.
Favalora nos recuerda de que
nuestro mismo Señor Jesucristo
fue un refugiado en Egipto los
primeros años de su vida junto
con sus padres. También nos
recuerda que Jesús murió en la
cruz por todos nosotros, sin
excepción alguna.
El resalta las contribuciones de
los inmigrantes en la Iglesia,
que forma el Cuerpo universal de
Cristo. Estas contribuciones nos
llenan de esperanza a todos.
Pero, al mismo tiempo, el dice
que es testigo del maltrato y
las injusticias que sufren los
indocumentados. Esto se debe en
parte al mal funcionamiento de
nuestro sistema inmigratorio.
Nos cuenta el arzobispo que su
equipo pastoral tiene que
socorrer a gente ansiosa y
miedosa que se sienten
intimidados y defraudados por su
sistema inmigratorio. Miles de
parroquianos viven separados de
sus familiares por años y hasta
décadas por la lista de espera
del programa de reunificación
familiar. Como católicos, es
nuestra obligación de trabajar
juntos con nuestros hermanos
inmigrantes para lograr leyes de
inmigración justas y que apoyan
la dignidad humana.
Esto justamente es la meta de la
campaña “Justicia para los
inmigrantes: una jornada de
esperanza”. Si quieren saber mas
acerca de estos temas pueden
visitar la pagina web,
http:www.justiceforimmigrants.org.
(Aquí también pueden leer la
información en español). Además,
debemos de orar por la reforma
migratoria y tomar acción para
construir el Reino de Dios entre
nosotros, para todos, hoy mismo.
En las semanas venideras,
escucharan mucho acerca de este
tema. Les pido que presten sus
voces, oraciones y sus acciones
a la causa de la justicia para
los inmigrantes al nivel
parroquial.
Ustedes se preguntaran, de qué
se trata toda esta cuestión que
vienen escuchando en la
televisión, en la radio, en los
centros de trabajos, etc.
Desgraciadamente, todo esto ha
surgido porque el problema con
la situación inmigratoria y una
de las leyes (H.R. 4437) que fue
pasada por la Casa de
Representantes el 16 de
diciembre del 2005. Esta ley se
llama el Acto de protección de
fronteras, anti-terrorismo, y la
inmigración ilegal.
Los obispos de los Estados
Unidos están opuestos a esta ley
porque tiene unas provisiones
severas que dañarían a los
inmigrantes y sus familias.
Algunas provisiones serían, por
ejemplo, convertir en crimen el
estatus inmigratorio ilegal,
cualquiera que ayude a un ilegal
tuviera que sufrir penalidades
criminales, requerir la
detención mandatoria a todos los
ilegales que se encuentren en la
frontera estadounidense,
incluyendo a los niños y las
familias y limitar la ayuda a
todos los que busquen asilo a
través de una expansión
acelerada de deportaciones. La
Iglesia se opone a esto (aunque
esta de acuerdo que el sistema
inmigratorio necesita reformas)
porque nos dice que Jesús nos
pedía que “le diéramos la
bienvenida a los extranjeros”
porque “lo que hacen por los
menos entre ustedes lo hacen por
mi (Mateo. 25-35, 40).
También la Iglesia está
involucrada porque muchos
inmigrantes son fieles a la
Iglesia Católica y necesitan de
la ayuda y el apoyo de la
Iglesia. En conclusión, los
obispos estadounidenses
consideran que nuestro sistema
inmigratorio contribuye al
sufrimiento de los inmigrantes y
es perjudicial para nuestra
nación. Este sistema tiene
consecuencias morales.
A pesar de que la Iglesia
Católica se opone a la ley H.R.
4437, no está de acuerdo a que
la frontera este abierta o con
la inmigración ilegal. La
Iglesia reconoce la importancia
de proteger las fronteras
nacionales y piensa de que la
inmigración ilegal contribuye a
la explotación y el abuso de los
inmigrantes. Lo que la USCCB
((United Status Conference of
Catholic Bishops) apoya es lo
siguiente: un régimen que
mantengan las fronteras seguras
de una forma que minimiza el
riesgo de que los inmigrantes
pierdan la vida. Esta reforma
ayudaría a que los inmigrantes
entraran de forma legal y no
clandestinamente.
Los obispos desean que haya
comunicación entre las
autoridades locales, estatales y
federales, utilizar nuevas
tecnologías para este propósito
y combatir el contrabando de
seres humanos. Además, las visas
estarían monitoreadas por un
sistema electrónico en los
centros de empleo. Hubiera una
mejor cooperación entre los
países para que ayudaran con las
solicitudes de empleo,
desalentaran contra la
inmigración y actividades
ilegales, mejoraran las
oportunidades de trabajo e
identificaran amenazas
terroristas. Finalmente, se le
apoyaría económicamente al
Departamento de Labor para que
pudiera hacer auditorias a
cualquier programa nuevo de
trabajador provisional o de
legalización de estatus.
¿Como podemos ayudar para que
cambie el sistema? Acuérdense
que están en un país democrático
adonde pueden opinar
públicamente. Los legisladores
deben de escucharlos porque esa
es su responsabilidad como
lideres. A continuación, les
tengo una página web donde les
pueden escribir:
http://www.webslingerz.com/hoffman/congress-email.html.
Aquí pueden buscar sus
congresistas de acuerdo al
estado donde vivan. También esta
página les hace saber que
piensan los legisladores acerca
de este tema y muchos más. Creo
que estáa muy informativo.
También, se pueden hacer
miembros de la organización
Justicia para inmigrantes
visitando la página web
www.justiceforimmigrant.org. Al
hacer esto, recibirán más
información y estarán al día
acerca de las reformas y leyes
nuevas.
Por ultimo, recen por nuestros
inmigrantes. Algunos se
encuentran pasando miseria y
sufriendo en sus centros de
trabajo. Ellos necesitan de
nuestras oraciones y que los
apoyemos económicamente a través
de nuestras parroquias. Jesús
nos manda a que amemos a Dios
con todos nuestros corazones,
almas y mentes. Además tenemos
que amar a nuestros hermanos
como a nosotros mismos. (Marco
12: 30-31). Aquí los dejo con
una linda oración a Nuestra
Señora de Guadalupe (ya que
también mayo es el mes de la
Virgen):
Semana Nacional de la Migración
2006
Oración para el Camino
María, Madre nuestra y nuestra
Señora de Guadalupe, venimos a
ti como emigrantes y peregrinos,
en nuestro breve paso por este
mundo, de viaje a nuestro
verdadero hogar que está en el
cielo. Muéstranos el camino.
Una vez fuiste emigrante tú
también. Guíanos por senderos
seguros, protégenos del mal y
líbranos de todo temor.
Muéstranos el camino.
Enséñanos a acoger a los
extranjeros entre nosotros
-inmigrantes, emigrantes,
refugiados, personas en
tránsito-, hermanas y hermanos
todos en el viaje. Muéstranos el
camino
Ayúdanos a buscar justicia para
los oprimidos, a llevar consuelo
a los afligidos, y ofrecer
alivio y esperanza a todos los
que conocemos en el viaje.
Muéstranos el camino
Ayúdanos a reconocer que la
única senda hacia tu Hijo es el
camino de la justicia. Danos
fuerza para ir rectos por el
camino que lleva a Él.
Muéstranos el camino
Abre nuestras mentes y corazones
al sufrimiento de las víctimas
del tráfico humano, de los niños
sometidos a reclusión, y de
otras personas vulnerables que
necesitan nuestra esperanza y
ayuda en sus momentos de
adversidad. Amén..
http://www.usccb.org
http://justiceforimmigrants.com
Disclaimer:
Esta información es verificada
pero no garantizada. No es la
intención del grupo que sea
usada como base para un
diagnostico o decisión sino que
son consejos a considerar.
Jóvenes Voceros de Cristo, sus
lideres, ni la Iglesia de St.
Agatha se responsabilizan por el
mal manejo de la misma. Es
exclusivamente responsabilidad
del lector su buen uso.
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