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En la canción “Soñar” cantada
por Gloria Estefan y otros
cantantes encontramos una frase
depiladora, una invitación bien
desafiante a ser
todo lo que
uno puede ser. La frase dice
“...Arriesgar
de una vez lo que soy por lo que
puedo ser.”Y la
canción en general es una
invitación a lograr nuestros
sueños, a vivir una mejor vida,
a volar alto, a llevar la meta a
su fin, a llegar lejos, a las
estrellas...
Pero Gloria
Estefan no es la única que nos
invita a vivir feliz. Martín
Valverde lo dice de esta manera
“Lucha si quieres triunfar, pelea si
quieres ganar...” El logotipo del
army de los Estados Unidos proclama:
“Be all you can be.” Monseñor Romulo
Emiliani, por su parte, dice: “deja
de ser pollito y se águila.” Un
padre colombiano decía: “quema tus
carabelas.” Y la santa palabra del
Señor lo dice así:
“...les
enseñaron como cristianos
a renunciar
a su conducta anterior y
al hombre viejo
corrompido por seductores apetitos.
De este modo se renuevan
espiritualmente y se
revisten
del hombre nuevo
creado a imagen de Dios,
para llevar una vida verdaderamente
recta y santa.”
(Efe. 4:21-24)
Como ves, todos concuerdan en la
invitación porque todos
entienden la urgencia del
asunto. Entonces, ¿Estamos
nosotros dispuestos a
despegarnos del ayer para
comenzar a vivir un nuevo hoy; a
sepultar el pasado para vivir un
nuevo presente; a dejar de ser
víctimas para convertirnos en
hombres victoriosos? Aunque
muchos tienen la tendencia a
responder impulsivamente
si, son pocos
lo que logran un cambio en su
vida. Se tu uno de
los pocos. Arriesga lo que eres
por lo que puedes ser.
Casi todos nosotros hemos
escuchado la historia original
de como Adán y Eva fueron
llamados a vivir una vida recta
y santa ya que el mismo Dios los
capacitó para vivir dicha vida
cuando los hizo a su imagen y
semejanza. Sin embargo la
desobediencia lo destruyó todo.
Duró su felicidad lo que dura un
merengue en la puerta de un
colegio.
Desde ese momento, sus deseos se
inclinaron a hacer
todo lo contrario
a lo noble, bueno, admirable y
divino. Y rompieron la común
unión con Dios. Atinaron a crear
su propia verdad. Se
convirtieron en seres
autosuficientes e
indiferentes. Pero Jesús en su
cruz restauró la gracia perdida
para poder vivir de nuevo al
estilo del plan original. Sin
embargo, nosotros todavía
vivimos y seguimos escogiendo
vivir como el hombre
viejo, como el Adán que perdió
la gracia.
Yo se que el cambio es algo
difícil de encarar, aplicar y
mantener ya que para cambiar hay
que hacer dos cosas. Primero hay
que romper con un viejo hábito.
Y esto cuesta muchísimo.
Segundo, hay que crear nuevas
costumbres lo que conlleva
tiempo, dedicación, y
constancia.
La carne es débil y siempre
busca pretextos,
excusas, y se resiste
a todo lo que atenta en contra
de retirar su status quo: su
apego a lo fácil, lo familiar,
la monótono, al “yo soy así”, ya
yo estoy viejo y no puedo
cambiar. Pero, ánimo hermanos, ¡Si
se puede! (Fil.
4:13)
Entonces, ¿Qué hay que cambiar?
Todo aquello que nos ata a
nuestro pasado miserable, a la
mediocridad y que nos restringe
de vivir un presente/futuro
pleno. Hay que divorciarse de
nuestra vieja mentalidad, de
nuestros viejos conceptos.
Así
es que se arriesga lo que es uno
hoy por lo que puede ser. Y esto
también implica por supuesto a
lo que quiero tener,
donde quiero ir, lo que
quiero aprender, el nuevo
trabajo que quiero alcanzar, la
nueva novia o la nueva vida que
quiero tener.
Un cuento que nos ayudará
mejor a entender este
concepto--Cuentan que una vez,
una niña de 8 años quería un
collar de perlas falsas
que colgaba con seducción en el
cuello de un maniquí. La niña
día a día pasaba para verlo y
soñaba con tenerlo. Un buen día
se propone comprarlo pero no
tenía dinero. Entonces, comienza
a trabajar para su abuelita y
así logro reunir suficiente y lo
compra... Todos los días se
paraba frente al espejo y se lo
ponía para observar su belleza
pero solamente lo lucia en
eventos especiales. Lo cuidaba
con cariño y mucho celo. Un día,
su papá le pide el collar
sabiendo lo importante que era
para ella. No entendiendo la
petición de su padre, comienza a
llorar y le dice “papi pídeme lo
que tú quieras menos mi collar
de perlas. Te entrego
mi muñeca preferida o cualquier
otra cosa pero no mi collar.” Y
así pasaron algunos años y de
vez en cuando el padre volvía a
pedirle el collar y ella se
negaba. Pasado el tiempo, cuando
la niña ya tenia 18 años, el
padre le vuelve a pedir su
collar. Ella con tristeza y
después de pensar lo mucho que
significaba el collar para ella
finalmente se lo entrega a su
padre. Entonces, el padre mete
la mano en su bolsillo y le
entrega un collar de perlas
genuinas.
Esta historia resalta de una
manera inigualable la
importancia del despegarse de
aquello que es falso, de aquello
que es meramente una copia
barata de lo noble, digno y
real, nuestra herencia.
Por eso hermano, hoy yo te
exhorto a entregar tu collar
falso de perlas por uno
verdadero. No tengas miedo.
Es hora de que dejes de ser
oruga para convertirte en
mariposa; de ser botón para
convertirte en flor. Deja de ser
luna y conviértete en sol.
Si eres ladrón, mentiroso,
inseguro, drogadicto,
homosexual, es hora que
comiences a vivir como el nuevo
hombre donde la virtud es lo que
te define.
Si estás en un trabajo que te
hace infeliz, que te paga muy
poco, donde hay muchas
injusticias, menosprecian tus
habilidades, abusan de ti, te
impide desarrollarte como
persona, es nocivo para tu salud
espiritual, busca otro.
Si has vivido sumido en rencor,
llevando a cabo una silenciosa
venganza, castigando con tu
indiferencia a otros, evadiendo
la reconciliación, es hora que
comiences a perdonar, a
reconciliarte.
Si siempre has mendigado amor de
tus amigos, seres queridos, es
hora que te llenes del amor de
Dios para que seas tu el que lo
reparta y comparta.
Si siempre te has visto como un
débil, incapaz, inútil, bruto,
feo, etc, es hora que te des
cuenta que Dios no hace basura.
Tú eres imagen y semejanza suya.
Entonces vive, actúa, y piensa
de acuerdo a tu condición de
hijo de Dios.
Si hasta ahora has sido
prepotente, egoísta, engreído,
rencoroso, orgulloso, dominante,
cobarde, hipócrita, burlón,
irresponsable, incompetente,
perezoso…es hora que te liberes
de esa mediocridad. Comienza a
vivir verdaderamente. Arriesga
lo que eres hoy por lo que
puedes ser en Cristo.
Arriesgar es de valientes. La
decisión es tuya. Redímete con
la ayuda del Espíritu Santo!!!
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