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¿Qué puedo hacer esta cuaresma para
mejorar mi vida espiritual?
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Written by
Carlos Coello |
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Saturday, 24 March 2007 |
Muchas son las cosas que podemos
hacer para acercarnos más a
Jesús y alejarnos de nuestros
pecados. Podemos ayunar, orar,
practicar la caridad, cambiar
nuestra actitud, en fin, un sin
número de cosas. Y yo se que no
es fácil—dejar de ver televisión;
sobre todo los programas que nos
gustan; abstenerme de oír música
o practicar un hábito, todo
cuesta mucho. Un mal hábito no
se reemplaza por uno
constructivo en un par de
segundos. Dije malo porque la
mayoría nos alejan del Señor y
para esto pregúntate a ti mismo
si alimentas a los pobres
frecuentemente. No creo. Mas
si que
no te pierdes un show de
televisión favorito que no
edifica en ninguna forma el
reino de los cielos. Entiendes?
Por eso la Iglesia en su santa
sabiduría ha separado este
tiempo para cambio. Tal vez has
pensado y pensado y no se te ha
ocurrido nada más que lo común.
Bueno, como es mi trabajo darte
nuevas alternativas, aquí van.
Espero que te sirvan de algo.
Antes de seguir, me gustaría
enumerarte los beneficios de
este tiempo litúrgico para darte
ánimo. A mi en lo particular, a
través de los años, tomar en
serio este tiempo litúrgico me
ha beneficiado espiritualmente
porque me ha acercado más a
Jesús, he logrado organizar más
mi vida espiritual, he ganado
autocontrol de mis acciones a
través del ayuno, amo más,
encuentro las enseñanzas más
atractivas y constructivas,
comparto más y he aprendido a
custodiar mi tiempo y a
emplearlo mejor. También el
librarme de hábitos destructivos
(excusas, no tengo tiempo, ahora
no) me ha beneficiado en las
relaciones amistosas y
familiares….y muchísimo más.
Otras personas reciben sanación
espiritual y física. Sus
familias se únen más. En sus
trabajos reciben aumento o
promoción, no porque es mágico,
sino porque como trabajan con un
amor sincero y son justos en lo
que hacen, sus jefes notan el
cambio y los premian. Las notas
en la escuela mejoran. Cuando
uno comienza a dedicarle más
tiempo al Señor, tiene más
tiempo libre. Lo cual también
implica que puede estudiar más.
Ejemplo: Ofrezco no ver el show
x en acción de gracias a Dios.
En ese tiempo puedes leer la
Biblia o estudiar. Desde
cualquier ángulo que lo veas, es
un “win win situation” o
ganancia. Bueno entonces
hablemos de lo que podemos hacer.
La cantidad no garantiza la
calidad. O sea, no es cuestión
de rezar 10 novenas, 2 rosarios
diarios, 100 padre nuestros,
sino que cuando lo hagamos
aunque sea uno, sea en carácter
de reflexión, llevándolo a
profundidad. Y para aquellos que
han decidido orar más, cuidado
con las distracciones del diario.
Se puede dar el caso de ser
persistente y constante en la
oración pero alcanzar poco
producto a la monotonía y la
rutina. Entonces se aconseja que
cuando la distracción te ataque,
hagas uno de los siguientes:
-
Leer las escrituras.
-
Ofrecer una acción de gracias
leyendo algún Salmo
-
Leer un libro espiritual
-
Examinar tu conciencia.
La
forma más fácil y común de
ayunar es cuando se abstiene de
alimentos. ¿Por qué ayunar?
Porque ayunar nos ayuda a
exponer y definir nuestros
pecados y faltas, o sea, a
verlos con claridad para así
poder, con la gracia de Dios,
amarrarlos a la impotencia.
También ayunar todos los viernes
de carne y de otros placeres nos
recuerda de nuestra mortalidad y
nos empuja en el crecimiento
espiritual. El negarnos ciertas
cosas nos fortalece para vencer
las tentaciones del egoísmo. Una
vez que estamos libres de
egoísmo, podemos ayudar al
prójimo, servir más en la
iglesia, y escuchar mejor la voz
de Dios.
Como
ves, el principio del ayuno es
bien simple. Si ayunas de
placeres y cosas que te gustan,
evitarás que tus sentidos se
sacien y por consiguiente te
conviertas en una persona
abierta hacia los tesoros
espirituales y en tu relación
íntima con Jesús.
¿Ahora,
cómo se debe ayunar? Bueno de
acuerdo a tu juicio, puedes
abstenerte de helados, dulces,
comer en restaurantes (tal vez
te comes un sándwich y donas los
20 pesos o dólares que cuesta la
comida), de carne los viernes (esto
no es una opción, sino un
reglamento litúrgico) o
dejar de ir a Burger King o
McDonald, etc. Cada cual sabe lo
que le gusta y puede ofrecer.
Consejos: Por favor que sea algo
razonable y alcanzable para que
no se frustren. También se
recomienda que el ayuno tenga
una intención en mente. Cambia
la intención todas las semanas.
Si es posible, que siempre sea
por las necesidades de otros.
Esto nos ayuda a enfocar nuestra
atención en otros en vez de en
nosotros mismos. Claro, también
lo puedes hacer por ti para
ganar gracias y derrotar el
pecado en tu vida y a la vez
descubrir cuál es el tipo de
pecado que te hace flaquear.
Otras formas de ayuno son:
-
No emitir malos juicios
-
Abstenerse de sarcasmo, humor
negativo que hiere, chismes
-
Evitar interrumpir a otros,
querer dominar la conversación
-
Comenzar a expresar gratitud (se
agradecido)
-
Reconocer las virtudes del
prójimo
-
Alentar al hermano
-
Ser obediente a tus jefes o
líderes, maestros, sacerdote,
padres, etc.
Pídele al Espíritu Santo que te
guíe y Él dirá lo que debes
hacer.
Debemos compartir los bienes que
el Dios nos ha dado (no
son tuyos) con los que carecen
de ellos. Y no es una cuestión
sólo de dar lo que nos sobra,
sino que también es una cuestión
de dar lo que no tenemos en
abundancia. ¡Qué nos duela! Por
ejemplo, si ibas a comprarte
este fin de semanas una jean o
pantalón nuevo que no necesitas
pero lo viste en especial, y te
acuerdas que el arzobispo ha
pedido que generosamente ayuden
a la conferencia de obispos
católicos en Haití, la campaña
ABCD, el maratón de Radio Paz,
entonces usa ese dinero para el
evangelio.
Claro que también hay otras
formas de demostrar la caridad
que Jesús nos enseña que no son
dando dinero:
-
Dona tu tiempo el tercer domingo
del mes recogiendo alimento para
la misión en Haití o el primer
sábado del mes visitando a los
niños huérfanos.
-
Visita a un vecino enfermo. Si
no tienes, tócale la puerta al
del lado y pregúntale qué puedo
hacer por usted esta cuaresma.
-
Reza junto o por un amigo o
alguien después que salgas de la
misa o entra al Santísimo y ora
por algún joven o por tu Párroco
o por los líderes de tu grupo
-
Escucha más y habla menos con
tus amigos.
Siempre ha existido la
abundancia de necesidad y la
escasez de manos dispuestas. En
otras palabras, no tienes
excusas. El que busca qué hacer,
encuentra. En tu voluntad está
la decisión de hacer esta
cuaresma no una más, sino una
que valga la pena. Recuerda la
pasión de Cristo. En gratitud a
El y en beneficio a tu alma, por
favor haz algo. Mis oraciones
están contigo. Que Dios te
bendiga y haga fructífero tu
esfuerzo por cambiar. Recuerda
que después del desierto viene
el oasis. No hay resurrección
sin pasión. No hay cambios sin
esfuerzos y sin gracia Divina.
Amén.
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