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Violencia: arma necesaria en la guerra espiritual

     

Written by Carlos Coello   

Tuesday, 06 March 2007

         

         ¿Crees que se puede ganar la guerra espiritual con violencia? ¿Pudiera la violencia preceder al amor? Se que son dos preguntas alarmantes y probablemente no entiendes el por qué de mis preguntas. ¿Y sabes qué? Asómbrate un poco más porque la respuesta a ambas preguntas es si.

          No hace falta que te recuerde con muchos ejemplos que vivimos en un mundo violento y con gran ausencia de amor. Las guerras, que son la externalización de la violencia interna en los seres humanos, atestiguan a mi afirmación. Los jóvenes se matan entre si porque no tienen autocontrol. Asesinan a los que no han nacido y aquellos que dejan de ser útiles, lo que llamaba Juan Pablo segundo “la cultura de la muerte.” Y así hay muchísimos ejemplos—todos producto de la violencia humana. Sin embargo, todavía sostengo que nosotros debemos usar la violencia. Déjame explicarme.          

 ¿Conoces a Mahatma Gandi, el hombre que retó al imperio de Inglaterra a través de la resistencia pacífica? Este gran hombre es mi primer ejemplo. India logró la independencia de esta nación con la espada del amor y la resistencia pacífica. Gandi no creía que la violencia ni la revolución iba a lograr lo que el silencio de la verdad, el amor y la paz podían hacer. Por eso, cuando un policía lo golpeó varias veces se negó a reciprocar tal acción. ¿Por qué? Porque este hombre ya entendía la dinámica de la violencia. La violencia sólo engendra violencia. Un golpe conduce a otro. Como ves, este hombre comprendía a sus agresores. Estos hombres desconocían la clave de la verdadera fuerza, el ayuno y la violencia contra la carne. Por eso este hombre de gran carácter y entereza, antes de enfrentarse al enemigo, ayunaba muchísimo para disminuir la violencia interna. 

          Si no me crees, piensa en esos instantes en los cuales actúas guiándote por la ley del talión: ojo por ojo y diente por diente. Piensa en esos momentos en los cuales alguien te ofende y quieres arrancarle el cuero. Recuerda lo que sientes cuando algún compañero de trabajo habla mal de ti, un maestro te da mala nota, el líder te falla, o tu mamá o papá se olvidan de ti. Sin duda, todas son situaciones que activan un deseo o una acción violenta. ¿Y es acaso esta la forma de vivir como cristiano? Claro que no. Por eso yo hoy te invito a que reflexiones en este período litúrgico de cuaresma donde nuestra santa Iglesia nos invita a ayunar. No creas que estos cuarenta días son para que bajes de peso o para mortificarte con una costumbre antigua. La Iglesia lo establece porque sabe que te beneficia espiritualmente. Y hasta el mismo Jesús nos mando ayunar. Y nos dio un ejemplo: 40 días y 40 noches sin comer ni beber. A nosotros, al ser mas débiles, se nos pide que ayunemos los viernes con abstinencia de carne. ¿Y por qué? Porque el ayuno es una forma de violencia en contra de los deseos de la carne. Cuando uno ayuna, la carne es doblegada y el espíritu es elevado. Se facilita la caridad y la solidaridad. Uno es más propenso a amar y a servir. Uno se sale de si mismo, de su yo para ir hacia el tu, el otro. También es cuando nuestros oídos espirituales están más atentos a Nuestro Señor Jesucristo. El ayuno es la guadaña que corta las malas yerbas y amarra a los deseos de rebeldía. Y sólo el ayuno es capaz de sacar ciertos malos espíritus de nuestro cuerpo.

          Entonces, ya sabes, usa la violencia pero sólo en contra de tu misma carne. Así erradicarás la posibilidad de que esa violencia sea proyectada en contra de tus hermanos en vez de en su beneficio. Haz la prueba y verás que es cierto. Dios te bendiga.

 
 
 

    


 


 

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