|
Cambiar nunca había sido tan fácil
|
|
|
|
|
Written by
Carlos Coello |
|
Saturday, 13 January 2007
|
No existe nada tan difícil y desafiante como el cambio de vida o
cualquier cambio de
comportamiento en general. Y es
difícil porque el cambio nos
exige abandonar la monotonía a
la cual estamos esposados y por
consiguiente, abrazar una vida
más productiva y próspera. El
cambio demanda disciplina, fe,
despego del pasado y de lo
fácil, constancia; y también nos
exige paciencia, determinación y
una voluntad inquebrantable;
elementos o virtudes que muchos
no tenemos. No en balde, muchos
sufren del síndrome “No puedo” y
los que se atreven a intentarlo
se retiran a mitad de camino. Y
no es por falta de fuerza, sino
por falta de sabiduría.
Sí, es verdad. Yo se que
cualquier transformación de
comportamiento cuesta pero
tampoco es imposible. Olvídate
de cuantas veces trataste y
fracasaste. Hoy es tu día.
Solamente vacuna tu intento con
los siguientes cinco principios
de motivación y verás cómo
cambiar tu rutina nunca había
sido tan fácil.
Estos principios provienen del
modelo psicológico “The five R’s
model.” Su objetivo descansa en
promover una actitud de victoria
en el consumidor. A continuación,
los cinco principios.
-
Relevance
-
Risk
-
Rewards
-
Road blocks
-
Repetition
Ahora, todo cambio es inspirado
por diferentes factores que
actúan como agentes de
motivación. Por ejemplo, el niño
asiste a la escuela porque la
educación que recibirá le
proporcionará conocimiento y
oportunidades de superación. ¿Si
no fuera así, ustedes creen que
asistiría? Ofrécele dos opciones
a escoger y verás como prefiere
la diversión de Disney World
antes el pupitre escolar. Sin
embargo, Disney World ni le
pagará la renta ni le dará las
habilidades necesarias para
vivir. En otras palabras,
estamos hablando del primer
principio—relevancia
o importancia
del cambio. Este es el primer
paso hacia el cambio. Uno coloca
en la balanza la utilidad y el
beneficio adjunto a dicho cambio.
Esto a su vez motiva a la
persona a cambiar, le suple una
razón. (Usualmente, la mayoría
de las personas emplean este
primer principio.)
Pero no todos desarrollan un
detallado reporte del segundo
principio
riesgo. El
riesgo es sumamente importante
en el proceso de cambio.
Recuerdo una historia en la cual
un compañero de trabajo fue el
protagonista. Según este señor,
el fumaba demasiado a tal punto
que ya le costaba trabajo
respirar pero se rehusaba a
dejar el cigarro. Un día recurre
al médico por otra condición
médica. Cuando entra en la sala
de espera, lo primero que cruza
su vista es una señora
arrastrando un tanque de
oxígeno. Se asombró pero más le
impactó cuando el doctor le dijo
que si no cesaba de fumar, en un
año sus pulmones serían de color
negro como el azabache y le
mostró una foto. Quedó tan
impresionado que del susto dejó
el cigarro ese mismo día. Tal
vez tu susto se llame “pérdida
de tiempo, pérdida de
oportunidad, pérdida de un
trabajo mejor, pérdida de un
buen amigo o novio(a).” ¿Cómo se
podría haber evitado todo?
Fácil. Si desde el principio
esta persona hubiera formulado
una serie de preguntas como: ¿Es
fumar dañino para mi salud?
¿Cómo afecta mi bolsillo? ¿Cómo
afecta la salud de mi familia?
tal vez no hubiera llegado a tal
extremo. Por cierto, una de las
marcas de su error es la falta
de energía y consistencia. Se
cansa fácilmente. Recuerda, toda
mala decisión contiene
consecuencias desastrosas.
El tercer principio es la
recompensa.
¿Cómo sería mi vida mañana si yo
me sacrifico hoy estudiando día
y noche, me abstengo del placer
momentáneo, enfoco mis ojos
sobre esta meta solamente y
reduzco mis gastos para poder
pagar los libros y las clases?
Pues, después de “X” cantidad de
tiempo gozaré de un buen sueldo,
de un buen trabajo y podré
alimentar y sostener a mi
familia. La cuestión aquí es
mirar los frutos y no la
semilla. Si miras a la semilla
te desanimas. Si miras a los
frutos te animas.
Los
impedimentos en
el camino siempre existirán.
Como las espinas cumplen su
función en el tallo de una rosa,
de una manera similar trabajan
los obstáculos. Por un lado, nos
motivan. A quién no le ha pasado
antes que tras obtener una baja
nota en un examen, de la rabia
termina con la mejor nota en la
clase. O se te cierra una
puerta, y buscando otra entrada
encuentras varias nuevas
oportunidades y una nueva
dirección para el proyecto. Sin
embargo, los
impedimentos
también suelen ser agentes del
desánimo y de caída. Por eso es
necesario aprender a identificar
los tipos de barreras que pueden
ser tropiezos en nuestro caminar
y la función que representan.
Por ejemplo, tu meta es bajar de
peso. En el momento que decidas
comenzar la dieta, no te
faltarán personas que se sienten
a tu lado a comer todo
aquello que no puedes comer.
Muchos te van a invitar a comer
lo prohibido. Tú mismo te dirás:
¡Un poquito un día no hace daño!
Como ves, parecen obstáculos
fáciles de identificar pero no
lo son. En resumen, recuerda
identificarlos y marcarlos.
Aléjate de estos cuando puedes.
Y construye un plan para
contrarrestar su efecto una vez
que se manifiesten.
Y por último, tenemos la
repetición.
Yo
también le llamaría la
constancia.
El ser humano se desarrolla por
medio de la continua repetición
de una acción. Si la matemática
no se practica día a día se
olvida. La bailarina profesional
necesita practicar todos los
días ciertas combinaciones de
baile por varias horas. Y cuando
hay competencia, la práctica es
más intensa. Así debería ser
nuestra actitud para lograr lo
que nos proponemos. Tenemos que
repetir la estructura diseñada
fielmente sin romper el patrón.
La repetición crea un hábito.
Un consejo extra: yo te sugiero
que todo
lo que hagas, lo desarrolles con
carácter repetitivo. Por
ejemplo, si tu función
es recoger el correo de tu casa
todos los días, nunca falles.
Porque algo tan simple como esta
tarea terminará generalizándose
a metas más grandes y difíciles.
Por eso es que Jesús dijo: el
que es fiel en lo poco también
será fiel en lo mucho. Si no
puedes regularmente desarrollar
una tarea simple con disciplina
y constancia, nunca podrás
correr bien la empresa de tu
vida.
Son sólo cinco principios que si
aplicas con disciplina y
devoción, te ayudarán a lograr
cualquier meta alcanzable que te
propongas. El cambio es difícil
y cuesta. Pero más cuesta lo
estático y la monotonía.
Recuerda: Quien no avanza
retrocede. Pero con Cristo, TODO
SE PUEDE.
|