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¿Quién no conoce a Superman, Batman,
o Spiderman? Yo diría que la gran
mayoría por lo menos han escuchado
hablar de ellos. Estos personajes
son muy famosos y conocidos en la
cultura Americana. Es más, estos
hombres son considerados los héroes
de la pantalla grande así sea en la
mente de chicos o en la mente de
adultos. Prueba viviente es el gran
número de fanáticos que coleccionan
todo lo referente a ellos como
películas, ropas o accesorios que
proyectan sus imágenes.
¿Y sabes por qué existe ese gran
fervor e interés en estos
personajes? Simplemente porque de
una manera u otra, estos hombres
satisfacen las necesidades humanas
de justicia y salvación. Es por eso
que en el cine, cuando uno de estos
personajes aparece en la escena, sus
admiradores se regocijan y
emocionalmente gritan con gozo “ya
llegó la ayuda que necesitamos;
llegó nuestro libertador; el que
proveerá respuesta a las injusticias
y a los retos.”
Pero los amantes de estos personajes
no son sólo los que esperan. Los
católicos también esperamos ansiosos
por ese gran liberador, por esa gran
ayuda. Solo que nuestro Señor no es
el producto de un personaje ficticio
de Hollywood. Nuestro Señor vive y
es real. Y a diferencia de esos
personajes, Él ha venido a
transformar no solo las
circunstancias que nos rodean sino
lo más importante, nuestro corazón.
Para entender el mensaje de
adviento, tenemos que entender el
propósito de Jesús y su venida. Para
lograr nuestro objetivo, yo les
propongo ahondar un poco más en la
comparación ya mencionada
anteriormente entre Superman y la
Navidad, Cristo.
Claro que aunque Superman sea el
personaje de nuestra comparación,
también existen otros personajes
como “el hombre araña,” “batman,”
“la mujer maravillosa,” “los cuatro
fantásticos” y “el zorro.” A
propósito de personajes, las novelas
de cierta manera también apelan a
los deseos inconcientes de todo ser
humano por la Navidad. Asimismo como
lo has leído; todos estos personajes
y novelas satisfacen el hambre que
ambos, creyente o no creyente,
tenemos de ver triunfar el bien
sobre el mal. Todos anhelamos a
Cristo. Pero por ahora, enfoquémonos
en Superman solamente.
Superman
Características
Superman es popular porque aparece
sensacionalmente, viene de otro
lugar, ayuda al ser humano en sus
aflicciones, lo defiende de la
persecución, ama a los pobres y
busca su mejoría. En pocas palabras,
superman es visto como un gran
salvador social que transforma el
problema en solución al momento.
Superman es humano con el cual nos
podemos identificar. Su fuerza le
viene del exterior cuando se pone un
traje. Ese traje le permite elevar
su composición y fuerza interna de
debilidad y limitación a un modo de
poderío, lo cual le permite ser
invencible.
Por eso es que apela tanto a nuestra
devoción y admiración. Para el
mundo, Superman es un héroe. Claro,
Superman sólo transforma el
exterior.
Cristo
Características
Cristo en algunas cosas es similar
pero en lo más importante es
diferente. Cristo también aparece de
una manera espectacular y asume un
traje de carne, se hace humano.
Viene a cambiar las circunstancias
del ser humano. Se preocupa por el
pobre, por el perseguido, por el
afligido y por el desdichado.
Pero aún más, Cristo
busca tocar el corazón de ese ser
humano, algo que superman nunca
podrá hacer. El poder de Cristo no
depende de un traje sino que siempre
está activo y listo para rescatar.
Cristo es real no es un personaje
ficticio. Cristo se hace niño.
Lo
infinito ahora tiene límite.
El poder se hace debilidad por
nosotros. La riqueza se hace pobreza
para enseñarnos una gran lección de
humildad y de amor.
¿Increíble verdad? Pues hermano, esa
diferencia resaltada es lo que es la
Navidad. Navidad no es un sueño o
una fantasía. Navidad no es un
deseo. Navidad es una realidad.
Navidad es la respuesta a un deseo.
Navidad es Cristo que está con
nosotros. Ha venido para rescatarnos
de la muerte para siempre y se ha
quedado. Eso es Amor. Navidad es
amor.
Entonces ya que juntos hemos
reflexionado sobre este gran acto de
locura y de amor de un Dios que
sí ama a sus hijos,
¿qué estás tú dispuesto
a ser y a hacer? Ya no
tienes que esperar más por un
Superman porque tu deseo inconciente
por Navidad ya es una realidad. Dejó
de ser un sueño, un anhelo, o una
fantasía. Enmanuel (Dios con
nosotros) ya esta aquí. Él está
listo para transformar tu corazón.
Él está esperando que le permitas
cambiar tu tristeza en gozo, tu
dolor en sanación, tu odio en
perdón, tu envidia en solidaridad y
tu frustración en gozo. ¿Qué dices,
te animas? Te garantizo que si le
das posada hoy, tendrás una feliz
Navidad.
¡Feliz Navidad hermano! Amén
Esta enseñanza esta basada en su
plenitud en uno de los programas
televisados por el Obispo Fulton
Sheen quien ya goza de la visión
beatífica. Todo crédito es para
Cristo Jesús a través de su
servidor. Este artículo es una
traducción y adaptación al lenguaje
juvenil con pequeñas adiciones. |