|
Written by
Carlos Coello |
|
Saturday, 23 December 2006
|
Para
empezar, me gustaría aclarar
algo. Cuando hablo de la “Mujer
31” no me refiero a la esposa de
“Ulysses 31,” quien es un
personaje ficticio en los
muñequitos (cartoons), sino que
hago alusión a una gran mujer, a
la protagonista del sueño de
todo hombre sabio. Pronto leerás
por qué lo digo.
Y por supuesto, dentro de los
parámetros de la admiración y de
la alegría hay que hacer dos
cosas: 1) quitarse el sombrero
ante dicha mujer y 2) tirar
voladores porque encontrar una
mujer con estas características
es mejor que sacarse la lotería
de la Florida. Yo les aseguro
que con estas características
los hombres las buscarán como
buscan oro y diamante.
Ahora te invito a
que leas detenidamente la
descripción de esta mujer
maravillosa.
ALABANZA
DE LA MUJER EJEMPLAR (Proverbios
31.10-31)
10 Mujer
ejemplar no es fácil
hallarla;
¡vale más que las piedras
preciosas!
11 Su
esposo confía plenamente en ella
y nunca le faltan ganancias.
12 Brinda
a su esposo grandes
satisfacciones
todos los días de su vida.
13 Va
en busca de lana y de lino,
y con placer realiza labores
manuales.
14 Cual
si fuera un barco mercante,
trae de muy lejos sus
provisiones.
15 Antes
de amanecer, se levanta
y da de comer a sus hijos y a
sus criadas.
16 Inspecciona
un terreno y lo compra,
y con sus ganancias planta
viñedos.
17 Se
reviste de fortaleza,
y con ánimo se dispone a
trabajar.
18 Cuida
de que el negocio marche bien,
y de noche trabaja hasta tarde.
19 Con
sus propias manos
hace hilados y tejidos.
20 Siempre
tiende la mano
a los pobres y necesitados.
21 No
teme por su familia cuando nieva,
pues todos los suyos andan bien
abrigados.
22 Ella
misma hace sus colchas
y se viste con las telas más
finas.
23 Su
esposo es bien conocido en la
ciudad;
se cuenta entre los más
respetados del país.
24 Ella
hace túnicas y cinturones
y los vende a los comerciantes.
25 Se
reviste de fuerza y dignidad
y no le preocupa el día de
mañana.
26 Habla
siempre con sabiduría
y da con amor sus enseñanzas.
27 Está
atenta a la marcha de su casa
y jamás come lo que no ha
ganado.
28 Sus
hijos y su esposo
la alaban y le dicen:
29 “Mujeres
buenas hay muchas,
pero tú eres la mejor de todas.”
30 Los
encantos son una mentira,
la belleza no es más que ilusión,
pero la mujer que honra al Señor
es digna de alabanza.
31 ¡Alabadla
ante todo el pueblo!
¡Dadle crédito por todo lo que
ha hecho!
¡Fenomenal! ¿Verdad? ¿Quién como
ella? ¿Y quién la encontrará?, porque
como dice el salmista: una
“Mujer ejemplar no es
fácil hallarla.”
Hoy en día, es más fácil
encontrar una aguja en un pajar
que encontrar a una mujer que
sepa satisfacer su mundo
familiar, llevar orden y control
de su vida y de su casa, ser
emprendedora, visionaria,
accesible en todo momento y
diamante que no sólo aumenta el
valor óptico de la familia sino
que también es el orgullo de su
esposo. Y lo más lindo de todo,
al menos para mí,
“que
honra al Señor.”
En pocas palabras, esta mujer es
“la
mejor de todas.”
Bendito sea Dios por mujeres
como estas.
Ahora, bien, si eres
mujer, seguro que todavía estás
asombrada y alegre de saber que
existen mujeres con tantas
cualidades. Pero permíteme
informarte que el propósito de
esta reflexión no es causar
asombro sino invitar a todas las
mujeres, incluyéndote a ti, a
imitar o convertirse en una
“Mujer 31.” ¿Qué te parece?
Y no te preocupes por cuán
difícil será. ¡Tú sí puedes!!!
Recuerda, “todo lo puedo en
Cristo que me fortalece.” (Fil.
4:13) Pero claro, antes de
empezar, pregúntate: ¿Cuánto te
asemejas a ella? Luego comienza
a practicar y verás que cuando
menos te lo imagines te habrás
convertido en todo una
“Mujer 31.”
|