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(Atención:
Este escrito es la continuación de
la “primera parte (Que es
el Amor)” localizada en la
sección
Artículos)
El amor no es interés. El amor no
espera recompensa. Muchos hombres
dan para recibir. Llevan a sus
novias al cine, les compran ramos de
flores caros y preciosos, joyas,
ositos de peluche y luego se sientan
a esperar la llamada de
agradecimiento o el beso de
satisfacción. Meses después la
relación se desvanece. ¿Por que? La
razón es simple. Nunca le regalaste
lo esencial, tu amor verdadero, que
es dar sin esperar. La mujer también
cae en el juego del interés.
A las mujeres les
encantan las atenciones. Y cuando no
les dan, es como si les quitaran. Es
mas algunas piensan que si el hombre
no les regala algo es porque no la
quiere y proceden a terminar la
relación. Pero ¿sabes que? El día
que tú juzgues el amor de tu pareja
en términos materiales, es señal de
que todavía no has comenzado amar
verdaderamente. Estas reduciendo el
amor a materia. Recuerda que el amor
es divino. (La caballerosidad es
buena siempre y cuando la intención
sea buena.).......
.......El amor es el fiat (si) de
Maria. Primero, porque ella nunca
dudo de las palabras del ángel
aunque no las entendió y segundo,
porque a pesar de la profecía de
Simeón, Maria nunca claudico. Simeón
era un hombre bueno al cual Dios le
había prometido que iba a ver al
mecías antes de morir.
Cuando Simeón ve
a Maria le dice maravillas acerca de
su hijo (ver Lucas 2:29:32) pero
también le dice:<<…a ti una espada
te atravesara el alma…>>
Lucas
2:34-36.
En otras
palabras, el papel celofán del amor
es sufrimiento. El amor como la
moneda tiene dos caras: una de dolor
y la otra de alegría. El corazón de
Maria primero se llena de regocijo
pero termina afligido.
Sin embargo, ella dice que si. El
amor implica sacrificio y algunas
veces viene envuelto en un papel
celofán llamado sufrimiento.
El amor es seguridad. Como la
gaviota que vuela segura sobre el
inmenso mar y no teme a ser tragada,
así se siente el hombre que camina
bajo la protección del amor. El mar
le provee el alimento a la gaviota.
Así Dios también cubre las
necesidades de cada hombre. Y así
también es que el hombre es
inspirado para proveer alimento a su
esposa, hijos, y al prójimo.
El amor es paciencia. Y quien mejor
que un niño de síndrome Down para
darnos la lección. ¿Con cuanta
paciencia sus padres trabajan?
¡Cuantas veces tienen que repetirles
las cosas!! ¡Cuantas veces tienen
que hablarle para que entienda algo!
¡Cuanta entrega total!
Esta paciencia también se puede
apreciar en la madre que deja a su
hijo de 4 anos hacer un cake. Vemos
al pequeño embarrándose, creando
desorden, ensuciando todo y a su
madre con una tierna mirada sobre el
para que no se haga daño. Fíjate
bien en la situación, en ningún
momento la madre dice: <<ya basta,
has regado demasiado, te voy a
castigar por un largo tiempo>> Mas
sin embargo, vemos a una madre que
levanta en alto la pequeñez del niño
y le da participación en la obra.
El amor es exigente. Por la parte
del servicio pide completa oblación.
Si no puedes darte aquí y ahora, sin
reservas, ni excusas, ni siquiera lo
intentes. Vas a generar solo
mediocridad. En las palabras de la
madre Teresa de Calcuta: “El que no
vive para servir no sirve para
vivir.” Por eso, si quieres amar,
ama. No imagines el amar. AMA y
punto.
El
amor es rápido para excusar. El que
ama, no critica. Más bien, procura
que entiendan a la persona. Una vez
iba un joven de camino a su casa.
Sin querer, golpeó a un peatón. Dos
testigos lo vieron. Uno lo acuso de
irresponsable; el otro de
entretenido. ¿Quien tú crees que
actuó correctamente?
El
amor es perfecto. ¡Cuidado! Dije
perfecto, no perfeccionista. Hay una
gran diferencia entre ambos
términos. Así es la cuestión: cuando
viene de la unión con Dios, sus
obras son obras maestras. Cuando
viene del ser humano perfeccionista
(flores hoy, cena mañana, baile el
siguiente día, todo calculado) es
pura monotonía, una mecánica con
sabor a óxido. Solo lo que sale
espontáneo del corazón es amor.
¡Claro, del corazón de carne porque
también del de piedra salen muchas
cosas, pero que duras son!
El amor no es moda. Hay gente que
cree en un estilo de amor temporal.
Solo en el verano, vestiré mi
corazón de rojo. ¿Bueno, y el resto
del año, que? ¡Claro que la
respuesta es obvia! De Negro. O
mejor, ven al amor como pasarela.
Hoy te paseo (al amor) con esta
persona y mañana con otra. Eso es
pasión, no amor.
El amor no es ciencia. No es
buscarse unas técnicas psicológicas
y lograr que te vaya bien en tus
relaciones. El amor no se atrae con
agrandamiento de busto o una piel de
la cara estirada para lucir mas
joven, sexy, y atractiva. Y dentro
de algunos años todo se te caerá y
se consumirá en la amargura de tu
soledad. ¿Por que no mejor te
alargas el órgano llamado corazón?
Así todo tendrá armonía en tu vida.
Dicen que cuando uno ama como ama
Dios, la unción de ese amor le da
brillo al rostro y lo rejuvenece.
!!Y la mejor parte es que es
gratis!! No te preocupes porque
cuando uno ama, los ojos de la
crítica se ciegan, y los ojos de las
virtudes y de la caridad se adueñan
de tu vista y la de tu pareja.
El amor no se fuerza. O sea, no
puedes hacer que alguien te ame.
Todo lo que puedes hacer es
ser alguien que puede ser amado. El
resto le toca a la otra persona,
reconocer cuanto tu vales.
El
amor es perdón. El que puede
perdonar con facilidad; ese ha
aprendido amar.
Esto es solo la superficie de la
primera capa del amor. El resto lo
encontraras en tu caminar.
(Esta reflexión es propiedad de
Jóvenes Voceros de Cristo y solo
puede ser reproducida
si se especifica el autor y
la fuente que lo contiene) |