|
Es el deseo único de aquellos que
escalan el Monte Everest reclamar la
cumbre, un signo de victoria. Una
vez logrado, admiración y
reconocimiento es su recompensa. Sin
embargo, el espectador ve solo el
final, no el camino. ¿Te gustaría
escalarla? O mejor, ¿te atreves a
subirla? Quizás, tu primera reacción
sea "sí" ya que el premio es
extremadamente tentador para un gran
atleta. No obstante, una palabra de
precaución se debe unir a la salida.
Es necesario que el atleta conozca
que no es un viaje fácil, aunque lo
parezca. .......
......Como todo buen aventurero,
necesitamos una dócil de aliento
para el arranque. Esta pudiera ser
la bandera de la victoria, historias
de aquellos que lo han logrado, o un
simple video de la jornada en
progreso. Mas sin embargo, por ahora
solo piensa, por ejemplo, en la
bandera de la victoria que ondea
majestuosamente. Te comunico que no
llego a la cumbre en helicóptero. Le
tomo al atleta, determinación,
esfuerzo, amor, constancia,
prudencia, y fe para gritar "lo
logre." Y su pago fue la sensación
de alegría y logro. La tuya sería
diferente pero también
enriquecedora. Vuelvo y te repito
¿Te atreves? Si la respuesta es si,
entonces no hablemos más y
¡comencemos!
Temprano
en la mañana del primer día (día 1),
ella comienza su viaje. Hay frío,
pero la belleza del día compensa el
frío viento. Pronto, ella escucha el
sonido de un río, cuya melodía es
tan dulce como la de un hombre que
está enamorado. Su agua es clara y
transparente, una característica que
le permite verse casi en su
totalidad, lo mejor de ella. Hasta
su fondo se podía ver.
Repentinamente, de las tranquilas
aguas una profunda frase se forma.
Dice, "Tu meta principal en la vida
debe de ser buscar esa persona que
sea capaz de relucir lo mejor de
ti." Sorprendida, mira a su
alrededor buscándole explicación a
este encuentro. No recibe respuesta.
Un minuto después, es el viento de
la sabiduría que susurra, "La
belleza del río es el reflejo que
recibe del cielo." Su viaje
continúa. Está oscureciendo. Ella
está cansada y soñolienta. Necesita
un hombro donde descansar. Después
de mirar hacia el cielo, un milagro
prosigue. De pronto, un cómodo lugar
de descanso le espera a su
izquierda. Su necesidad queda
satisfecha. Duerme en paz divina.
La mañana siguiente (día 2),
son los rayos del sol los que
la despiertan. Mariposas saludan a
la princesa. Y aunque el saludo del
día es espectacular, es el beso de
una de estas criaturas creadas por
Dios lo que le da fuerza e
inspiración... A más de medio camino
de jornada, un paisaje hermoso
cautiva su atención. Es
indescriptible. A lo lejos, un
águila se eleva bajo la protección
del gran Dios. El pájaro simboliza
la libertad. Un pensamiento rápido
se apodera de su mente. En menos de
diez segundos, ella se transforma en
esa águila.
El próximo día, (día 3) un erizo le
trae una manzana entre sus espinas.
Ella se ríe, recordando “an apple a
day keeps the doctor away” (una
manzana al día mantiene a uno
saludable). Después de dos horas de
estar subiendo con dificultad, se
cae en un hueco. Esta herida. Un
ciervo o venado viene al rescate. El
ciervo baja la cabeza, ella se
sujeta de su larga cornamenta. Él la
saca. Es la amistad de ambas
criaturas lo que produce el milagro
de amor. Ella continúa.
El día siguiente (Día 4), es frío y
húmedo. Su respiración parece
desaparecer según va ganando altura.
Ella mira hacia arriba y pronuncia
una oración. Pide más fuerza y
valor. El viaje se ha coloreado con
el color de la preocupación. Es en
la niebla de esta circunstancia
desfavorable que ella ve pequeñas
flores amarillas dirigiéndose hacia
el cielo. Acercándose, pisa una
pequeña liebre, a la cual lastima.
Sus gritos de dolor hieren hasta las
piedras. Aún, apenas dos minutos
después de haberse ocultado entre
las piedras, el pequeño animalito
sale y con la suavidad del amor la
besa en la mejilla. Junto al beso la
fragancia de una rosa se alza con
majestuosidad. El talón de la joven
la había triturado mientras saltaba
entre ellas debido al previo
incidente con la pequeña liebre. Se
dio cuenta del mensaje y con tono de
agradecimiento exclama: "Gracias
Dios, tu maravillosa criatura me ha
perdonado." El viento murmuró: El
perdón es la fragancia que derrama
la rosa sobre el talón que la ha
pisoteado. El día cierra en una nota
de amor.
La
dificultad con más severidad se hace
una vez mas presente el próximo día
(día 5). El frío se vuelve violento.
Los rayos del sol se esconden. Las
pruebas de la naturaleza la abruman
aun más. Fe, confianza, e
inspiración se necesitan para seguir
la carrera del desafío. ¿De dónde lo
sacará? Un vistazo rápido revela la
disposición que tienen las criaturas
para ayudar. Todos vienen al
rescate. El beso de una mariposa le
devuelve la fuerza y la consuela
denuevo. Sin
embargo, esa fuerza y consuelo solo
le dura una hora. Sin darse cuenta
se pierde y buscando el camino
verdadero, le sucede algo. Un hueco
se convierte en el próximo
obstáculo. Producto de la caída
queda delicadamente herida, y se
pregunta ¿Que haré ahora? ¡No puedo
ni tan siquiera mover la pierna
izquierda! Entonces decide descansar
media hora mientras pensaba en una
solución. De pronto, el ruido de las
hojas secas perturba su pensamiento.
Cuando mira a su costado, la figura
hermosa de un unicornio blanco color
de lana se hace visible. Este había
escuchado su grito de dolor y de
“ayuda porque ya no puedo más.” El
caballo se inclina y ofreciendo su
penacho lacio le permite a la
princesa la oportunidad de seguir su
camino en su espalda. Con su cabeza
la ayuda a montarse en el. Y al
ritmo de la paciencia y con la
gentileza del amor la lleva a
alcanzar la cumbre de ese día en su
jornada.
El día siguiente (día 6), sigue
siendo una extensión del anterior,
pero trae la alegría de la
esperanza-el viaje se está acabando.
Cansancio, dificultades, y la
preocupación están a punto de ser
cosas del pasado. Sin embargo, otra
prueba surge. Ésta es la de tomar
una decisión, quizás la más
importante de todas. Viene en la
forma de una pregunta. ¿Reclamarías
la cumbre de la montaña o no? Al
principio, suena absurdo ya que está
a solo un paso de ella. Pero la
pregunta es la manifestación de una
frágil y estropeada voluntad. Está
tan cansada que la posibilidad de
elegir la victoria podría terminar
en cualquier momento. Está
confundida, pero elige acabar (una
mirada de apoyo y consuelo del
vendado la inspira).
Ya es el séptimo día (día 7) de la
jornada y finalmente la sonrisa del
éxito se asoma en su rostro. Ha sido
un largo y arduo viaje. Mañanas de
dificultad fueron su desayuno.
Noches de terror y frialdad se
convirtieron en sus comidas. Ya todo
terminó. Ha alcanzado el tope. La
palabra majestad es la más cercana
descripción para describir la vista
de la cima de la montaña. Se
arrodilla y susurra palabras que el
viento se lleva. Ha encontrado su
destino. Sale volando con alegría en
forma de mariposa.
No hay audiencia para aplaudir su
logro, pero dos distinguidas
invitados lo notan. Es el amor y la
esperanza. Ambos luego de
presenciarlo todo bajan junto para
acompañar a la próxima soñadora. Por
el camino, algo les cautiva la
atención. En la corteza de un árbol
decía: "Gracias Señor por tu
misericordia y generosidad. Gracias
por mandarme un amigo, novio, esposo
cuyas virtudes son nada más que lo
que tú has depositado en su alma.
Gracias por enviarme alguien quien
me ha guiado hacia una relación
amorosa contigo. Gracias por
permitirme experimentar el verdadero
amor. Gracias." Estas son las
palabras que el viento se llevó y
que quedaron grabadas en el árbol de
la historia.
(Esta reflexión es
propiedad de Jóvenes Voceros de
Cristo y solo puede ser reproducida
si se
especifica el autor y la fuente que
lo contiene) |