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El amor como sentimiento y
fuerza del corazón no tiene
fronteras, no tiene ataduras, no
tiene una meta fijada, no lo
podemos esclavizar y ponerlo en
una caja fuerte, en el banco o
en el bolsillo...etc. El amor no
sigue una vía señalada o marcada
por los hombres. El amor solo lo
define Dios.
El Señor, por ejemplo, nos dio
el libre albedrío, libertad para
tomar decisión. Así es el amor,
libre. El amor es un regalo
gratuito que no tiene precio.
Por lo tanto no podemos venderlo,
no se le puede poner condiciones,
ni metas, ni ataduras, ni
caprichos. El verdadero amor no
lo vemos, ni lo tocamos, ni lo
podemos agarrar. Pero lo
sentimos y nos mueve haciendo el
bien al amado siempre........
........El amado o amada no tiene
que ser necesariamente el esposo(a)
o los hijos. El amado también puede
ser un grupo de amigos, el trabajo
que uno realiza, un amigo(a) en
particular o por la novia (o).
También podemos decir que el amado
es el hogar, compañeros de trabajo,
el medico, un sacerdote, el líder de
tu parroquia...etc. El amor abarca
todo tipo de persona, toda situación,
toda cosa.
Como un barco que se mueve en los
mares, donde no hay señales de
trafico, así viaja el amor, nunca
tocando las mismas aguas, ni pasando
por la misma línea imaginaria de los
compases y radares. El amor se mueve
en los mares de nuestra vida, en las
altas y en las bajas mareas que nos
presenta la vida cotidiana. El amor
surca en los mares tranquilos como
en las aguas picadas. El amor todo
lo soporta, todo lo aguanta, todo lo
espera, como el navegante espera ver
en el horizonte el puerto seguro, su
amada.
Jesús navego en varias ocasiones con
sus discípulos y ellos sintieron
tanta felicidad como temores. Pero
ahí estaba el amor de Jesucristo
saliendo en su auxilio para
ayudarlos en su navegación y darle
seguridad y confianza en
su palabra, en su
persona, en su amor. Así debe
moverse el amor entre nosotros,
validando la esperanza en otros,
afirmando sus talentos, y
consolándolos en sus penas.
El hombre y la mujer siempre han
utilizado la creación de Dios para
cantarle al amor y crear ritmos
musicales y poesías que explican su
amor o lo que es el amor.
Por eso buscamos la brisa del amor
en horas del anochecer bajo la luz
de la luna para expresar un amor.
También buscamos otros símbolos de
igual calibre como rosas, corazones,
cartas de amor para expresar ese
amor.
El Señor Jesús nos hablo y sigue
hablándonos de su amor a través de
todos nosotros en su palabra y
creación pero sobre todo nos dejo un
símbolo eterno, la cruz, su
sufrimiento por amor.
(Esta reflexión es propiedad de
Jóvenes Voceros de Cristo y solo
puede ser reproducida
si se
especifica el autor y la fuente que
lo contiene)
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