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No escribas tu
testimonio de vida en la arena
Written by Carlos Coello
Monday, 21 May 2007
"Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién
podrá resistir?" Salmo 129.
El Señor conoce cada uno de nuestros pasos.
Él conoce nuestro pasado, nuestro presente y
nuestro futuro.
Desde que el Señor nos concedió la
oportunidad de servirle en su Iglesia, hemos
podido hacer tantas cosas buenas...muchos
somos ministros de eucaristía, hemos
enseñado catecismo a los niños todos los
domingos, o acólitos (altar boys). En cierto
tiempo de nuestro peregrinar cantamos en el
coro, ayudamos en el festival, car wash,
venta de dulces y otras actividades
aportando nuestros talentos. En fin,
entregamos lo mejor de nosotros al Señor.
Pero un buen día comenzó a menguar nuestra
entrega. Cambiamos de trabajo y ya no nos
era factible continuar con nuestra entrega.
Nos enamoramos y nuestro novio/a se
convirtió en la prioridad de nuestras vidas.
Nos mudamos y nuestra participación cambió
por completo. Y poco a poco dejamos de
servir al Señor y por ende comenzamos a
enfriarnos, a tal punto que sólo vamos a
misa los domingos y en ciertas ocasiones
sólo cuando lo sentimos o tenemos tiempo.
(No digas ese no soy yo porque te puede
pasar).
"¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y
no que se convierta de su conducta y que
viva?"
Así dice el Señor Dios:
- Si el malvado se convierte de los pecados
cometidos y guarda mis preceptos, practica
el derecho y la justicia, ciertamente vivirá
y no morirá.
No se le tendrán en cuenta los delitos que
cometió, por la justicia que hizo, vivirá. ¿Acaso
quiero yo la muerte del malvado -oráculo del
Señor-, y no que se convierta de su conducta
y que viva?
Si el justo se aparta de su justicia y
comete maldad, imitando las abominaciones
del malvado, ¿vivirá acaso?; no se tendrá en
cuenta la justicia que hizo: por la
iniquidad que perpetró y por el pecado que
cometió, morirá.
Comentáis: «No es justo el proceder del
Señor».
Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi
proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que
es injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia,
comete la maldad y muere, muere por la
maldad que cometió.
Y cuando el malvado se convierte de la
maldad que hizo y practica el derecho y la
justicia, él mismo salva su vida.
Si recapacita y se convierte de los delitos
cometidos, ciertamente vivirá y no morirá. (Ezequiel
18,21-28)
Hermano, no te confíes en lo que has hecho
hasta ahora. No importa si fuiste líder,
director del coro, ministro de la eucaristía,
maestra/o de catequesis, Si el justo se
aparta de su justicia y comete maldad,
imitando las abominaciones del malvado, ¿vivirá
acaso?; no se tendrá en cuenta la justicia
que hizo: por la iniquidad que perpetró y
por el pecado que cometió, morirá.
Lucha y mantente firme hermano, pídele al
Señor que te de fuerzas para no caer en
tentación. Si te mudas, encuentra un nuevo
lugar donde puedas servir. Si no puedes
contribuir los lunes, contribuye los martes.
Si la escuela te absuelve gran parte de tu
tiempo, busca un huequito para el Señor. Si
no puedes cantar más en el coro o participar
en los ensayos, participa de otra forma pero
no dejes de servir porque sólo en el
servicio encontramos el rostro vivo de
Cristo quien nos da la gracia para continuar
nuestro peregrinar.
Recuerda siempre esta palabra:
C-o-n-s-t-a-n-c-i-a. Llueve, truene o
relampaguee, tu sigue adelante. Si lo haces,
habrás escrito tus obras en la roca que es
Cristo y perdurarán por los siglos de los
siglos.
Si todavía estás sirviendo al Señor a pesar
de todas las demandas del diario,
felicidades. Si te has alejado y abandonado
en tus cosas nada más, piensa bien lo que
haces y te aconsejo que regreses a compartir
tu talento. Nunca es tarde. Hoy es tu día.
Conviértete y vivirás. Amen.
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