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Written by
Manuel Riverón
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Saturday, 19 May 2007 |
Los que vivimos en el área de
Miami conocemos el programa de
televisión “Seguro que yes”.
Llevándola al castellano
completo diríamos: “Seguro
que si”. Pero
no, no vamos a hacer ningún
comentario de esa programación.
Decir “Si” a algo o a alguien es
fácil.
La mayoría de las veces decimos que
si para salir de una situación, por
cobardía, sin intención de un
compromiso auténtico, por hipocresía...etc.
Pero cuando se está “Seguro” de ese
“SI”, la cosa es distinta.
María ante el mensaje divino que el
ángel Gabriel le traía, dio con fe y
seguridad un “Si” a su creador.
María sabía los riesgos, las
penas y todo lo que le venía
encima de su “Si”. Pero lo dio
todo por el todo con seguridad y
sin titubeos o dudas sobre el
qué dirán. Su “Si” no solamente
la llevó a situaciones difíciles
y penosas, también le trajo
tiempos buenos, de paz, alegrías,
perdón, y bienaventuranzas.
Su vida fue normal como la de
cualquier mujer de su tiempo,
menos en el pecado. Se dedicó
enteramente a su hijo y a
atender su casa, las necesidades
de José, la familia, amigos y
del pueblo elegido por el Señor.
Más tarde dedicó su maternal
cuidado a los apóstoles y
discípulos de su hijo en la
expansión de la Iglesia y el
mensaje salvífico de su hijo
Jesucristo.
El “Si” de María es eterno
porque ella sigue trabajando por
el Reino de su hijo y Señor para
traer la buena nueva de Dios. Su
preocupación por nosotros cuando
no andamos por los caminos de su
hijo todavía sigue vigente. Por
eso tenemos las apariciones de
Lourdes, de Fátima, en México
bajo la abogacía de nuestra
Señora de Guadalupe y otras más
aprobadas por la Iglesia.
Su dulzura y amor maternal,
acompañado de su “Si” contagioso
nos muestra a nosotros que su
misión no ha terminado y su “Si”
al pie de la cruz al mandato de
su hijo: “Madre aquí tienes a tu
hijo” lo cumple—al seguro que
yes. Amen.
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