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Written by
Manuel Riverón
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Monday, 07 May 2007 |
Siempre que nos encontramos con
un ser querido, miembros de la
familia, o amigos, abrimos los
brazos para acoger con cariño y
afecto al otro al cual queremos
mucho.
Veamos este cuento de un niño
que quería escribirle a su madre
una cartita describiendo los
quehaceres que ella le había
ordenada hacer y que el ya había
terminado. Un día este niño se
encierra en su cuarto, papel y
pluma en mano comienza:
Querida mamá:
Te hago estas líneas para
decirte que por las veces que yo
he recogido mi cuarto te cobro
$300 dólares. Por las veces que
me porté bien, $850; por las
veces que corté la hierba del
patio $500 dólares; por el
tiempo que fui al colegio $1000
dólares; las veces que no me
compraron lo que yo quería otros
$400 dólares. Y así
sucesivamente le hizo una lista
larga de cosas que quería
cobrarle y que por cierto sumaba
miles de dólares. Cuando terminó
fue al cuarto de la madre y le
puso la cuenta debajo de la
almohada. Cuando llegó la hora
de acostarse, la madre empezó ha
acomodar su almohada y descubre
la carta, la lee y al final se
lo enseña al padre del niño,
¡Mira lo que tu hijo nos dice!
El le responde a su esposa—pues
también escríbele una carta de
contesta. La madre hizo lo mismo
y al terminar le puso la
contesta debajo de la almohada
del niño durante el día cuando
este estaba en el colegio. En la
noche el niño descubre la carta
y para su asombro la madre le
dice:
“Hijo de mi alma, por todas las
noches que yo me desvelé y no
dormí cuando tu estabas enfermo,
te voy a cobrar NADA ($0.00).
Por todas las veces que te lavé
la ropa y te la planché—NADA;
por todas las veces que yo te
hice el desayuno, el almuerzo,
la comida y las meriendas—NADA;
por las veces que te llevé al
colegio, a los caballitos,
parques de diversiones...etc.,
NADA. Total de mi trabajo es
$0.00 dólares.
El hijo llorando va al cuarto de
su madre y se abraza a ella y le
dice: “Madre, tu no me debes
nada, yo soy el que te debo
mucho. Perdóname.”
¿Qué les parece esto mis
queridos hermanos y hermanas?
Por eso les exhorto en este día
de las madres que corran hacia
sus madres y con gozo y cariño
le den un apretón y le digan lo
mucho que le aman y le quieren.
Háganlas sentir como reinas
porque lo son. Demuéstrenle amor
y servicio en su día especial.
Escríbanle una carta de
agradecimiento. Recen por ellas
pero sobre todo vivan todo el
año el mandamiento “Honra a tu
madre y a tu padre.” Recuerden
que ese mandamiento tiene
paralelamente adjunto promesas
de bendición. Escuchen a sus
mamás. Respétenla y cuídenla.
Madre hay una sola.
Y también recuerden que Jesús
abrió sus brazos en la cruz por
nosotros. Lo hizo por amor para
que todos sus hijos alcanzaran
la salvación. Lo hizo sin cobrar
nada a cambio. Lo hizo gratis.
¿Tú quieres cobrar también?
Estoy seguro que no
Recuerda todo lo que te ha dado
gratis...el aire, la vida, la
salud...etc. Ve y abrázalo y
dile que El no te debe nada, que
eres tú el que le debe mucho.
Hazlo
a través de tu mamá o a través
de María.
El te perdonará y te dirá al
igual que tu mama “No me debes
nada.” “Vete en Paz” Amen.
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