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Carta de un
bebé a su mamá
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Written by
Carlos Coello |
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Wednesday, 03 January 2007
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¡Qué bonito es el mundo! Aquí en
este pequeño vientre del cual
soy el único habitante me
complazco en sentir la
naturaleza, siento el ruido de
la ciudad, y tu respirar
profundo. Cuando piensas, aquí
dentro de mi corazoncito tus
delicados sentimientos
repercuten como un tambor
tocando con delicadeza. Sin
embargo siento también cómo
dentro de poco una vida se irá
volando, arrancándome de tu
entorno y de tus entrañas
maternales.
Tengo cuatro semanas de edad,
por las cuales te doy gracias
eternamente. Mis manitos son tan
frágiles y pequeñas como las
manecillas del reloj, mi corazón
es una semilla naciente, mi
cabecitas aún no presume de
pelos negros y mis piecesitos
caben en un solo beso. Mamita
mía, me describo para que tengas
la oportunidad de conocerme en
tu imaginación, ya que no tendré
la dicha de disfrutar de tu
naturaleza maternal. Se que tu
corazón ha estado buscando
soluciones posibles y humanas
pero el miedo te ha vencido.
Papi no me quiere, dice que
pasaré hambre, necesidad,
trabajo y que está muy joven
para dedicarse a mí por completo.
Sin embargo yo no lo culpo, lo
quiero y le doy gracias porque a
través de su unión con la tuya
he podido acercarme a tu
resplandeciente vientre y me ha
permitido 4 semanas de vida.
Sabes, me hubiera gustado ser
doctor, actor, estudiante,
asistir al círculo, la escuela,
jugar con los niños a los
escondidos, o ser maestro como
tú piensas ser. ¡Qué triste mami!
Cuántas primaveras se apagarán,
cuántos amigos no veré, todos
estos sueños que todos tenemos
se los llevará el doctor entre
sus despiadadas tenazas. ¿Me lo
merezco mami? Dios me ha enviado
con una tarea y con un don como
a todos mis hermanitos que han
sido abortados antes de ver la
preciosa luz del tesoro de la
vida, y con ellos estaré pronto.
(Tiempo después un angelito nace
en el paraíso de Dios donde sus
derechos son respetados, y donde
una gran familia le dará el
calor familiar del cual fue
privado.)
Mami, hoy me encuentro en el
cielo donde todo es amor,
rostros relucientes caminan
sobre la piel del viento, niños
y niñas cantan y alaban a Dios
antes y después de jugar. Su
Espíritu Santo nos permite
compartir el amor. El segundo
día luego de haber salido de tu
vientre me preguntaron que
cuanto te amaba y les dije:
tanto, tanto que si lo supieras
llorarías sin parar. También me
preguntaron que si te perdonaba
y les dije que sí y no sólo a ti
sino también a papi. Dios me ha
permitido un deseo y le dije que
me conceda un hermanito y que
los perdone a los dos.
....Mamita….¿por qué lloras? Lo
que pasó ya está perdonado. Sólo
te pido que no te culpes porque
yo te amo y rezaré siempre por
ti y por papi.
Te
quiere tu pequeño ángel, tu
corazón.
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