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Written by
Katherine Cueto |
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Decía la Madre Teresa de
Calcuta: “De vez en cuando nos
debemos de hacer esta pregunta,
¿Conozco yo al pobre? ¿El pobre
en mi familia? Personas que son
pobres no porque les falte
comida, hay otra pobreza
dolorosa. La pobreza de amor.
Tal vez a ese esposo, esposa,
hijo o hermano les haga falta
porque yo no se lo doy.”
Ella decía también: “Nosotros no
debemos de vivir en las nubes, a
un nivel superficial. Deberíamos
dedicarnos a entender a nuestros
hermanos y hermanas.”
A veces queremos forzar el
evangelio en la casa o en el
trabajo, y hablamos de Cristo y
nos miran como si habláramos en
chino. Mientras meditaba en las
palabras de la Madre Teresa de
Calcuta me preguntaba: ¿Cómo
estamos los cristianos
alimentado a los pobres de amor
en nuestro entorno?, ¿Se
alimentan de palabras o gestos
de cariño?, ¿Los estamos
acercando o alejando de Cristo?
La verdad es que suele suceder
que promovemos el evangelio
únicamente con palabras sin la
acción correspondiente. Hablamos
del amor pero vivimos
resentidos, hablamos de
paciencia pero nos irritamos
fácilmente, Hablamos de sonreír
pero hay tristeza en nuestra
mirada. Y es que es difícil que
las personas hoy en día puedan
creer que el Jesús del que se
les habla les ama con un amor
apasionado, porque no lo
demostramos. Amigos el mundo
tiene SED DE PERSONAS AUTENTICAS
QUE VIVAN EL EVANGELIO.
DEMOS de comer a los pobres de
amor con una sonrisa, con
paciencia, con compasión. Es
Jesús mismo quien nos pide amor
a través de los ojos de nuestros
padres, familiares, y amigos.
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