Es posible ser un católico
pro-vida que al mismo tiempo
apoye la candidatura de Barack
Obama? ¿O es esto una
contradicción de ideología? Esto
es un dilema que se han
preguntado muchos católicos,
inclusive yo misma al tratar de
hacer una elección de conciencia
como estamos llamados a serlo
por los obispos católicos. El
experto de ética, George Weigel,
ha escrito un artículo en la
revista Newsweek, adonde discute
esta problemática. Yo quisiera
compartir los puntos más
importantes de su artículo ya
que se acercan las elecciones y
debemos de estar bien
informados.
El señor
Weigel comienza por hablar de
ciertos católicos prominentes
como el catedrático católico
Douglas Kmiec, quien fue decano
de la escuela de leyes de la
Universidad Católica de América
previamente. Hace unos meses que
Kmiec hizo la declaración que
Obama le sonaba más católico que
la mayoría de los católicos que
conocia. Él hizo este
comentario pensando en los
salarios de la familia, los
costos de los cuidados médicos y
la guerra en Iraq. Dijo que
Obama proveía una forma
alternativa de ser pro-vida. La
catedrática M. Cathleen Kaveny
es otra intelectual católica que
menciona Weigel. Ella
frecuentemente hace comentarios
en las pagina electrónica,
Commonweal blog. Por último, un
catedrático de leyes de la
Universidad Duquesne, Nicholas
Cafardi, detalla su punto de
vista en una carta titulada
“Senator Obama: A Moral Choice
for Catholics” (El senador Obama:
una cuestión moral para
católicos) Aquí el resume los
puntos que más frecuentemente
emplean los católicos que están
a favor de Obama.
El primer
argumento de Cafardi es que de
todos modos, la guerra contra el
aborto está perdida desde el
caso de Roe vs. Wade en el cual
la Corte Suprema de los Estados
legalizó el aborto en el 1973.
Además él discute de que el
aborto no es el único mal
intrínseco del presente; que la
administración de Bush ha sido
culpable de cometer actos
intrínsecamente malos en su
política de interrogación a los
sospechosos terroristas, en sus
fallos después del huracán
Katrina y en la detención de
sospechosos terroristas en
Guantánamo. Su tercer punto es
que el Senador Obama apoya la
acción gubernamental que
reduciría el numero de abortos,
que incluiría una red de
seguridad social adecuada para
las mujeres pobres que de otra
manera abortarían.
Para
simplificar los argumentos de
Cafardi que acabo de mencionar,
él cree que los católicos hemos
perdido la guerra contra el
aborto porque dice que de todos
modos la gente va a abortar, que
hay muchos males intrínsecos
además del aborto que los
católicos están moralmente
obligados a oponer (males que
ignora el partido republicano) y
que las políticas del bien
social que está promoviendo
Obama ayudará a prevenir los
abortos a un gran nivel. Por
eso, él proclama que votar por
Obama es un voto pro-vida “de
verdad”.
Weigel
discute que los argumentos de
Cafardi van en contra de la
intuición porque Obama siempre
ha apoyado el aborto en
cualquier momento y lo ha
defendido como un derecho que
tienen las mujeres por el cual
el gobierno de los Estados
Unidos estáa obligado a
garantizar acceso al aborto por
ley. Esto es cierto aunque los
católicos que apoyan a Obama
dicen rechazar esta postura.
En su
página en la red, Obama apoya el
Freedom of Choice Act (FOCA) o
(el acto de libertad para
escoger) que eliminaría toda
regulación estatal y federal
como lo es la notificación a los
padres en el caso de los abortos
a las jóvenes menores de edad.
Esta regulación ha permitido que
se reduzca en gran cantidad los
abortos entre las jóvenes.
Además, los médicos y hospitales
pro-vida tuvieran que acceder a
los abortos porque FOCA
eliminaría la clausula de la
conciencia que los protegen
cuando se niegan a proporcionar
abortos. Además, Obama
utilizaría los fondos públicos
para apoyar el aborto y esto
esta en oposición a la enmienda
Hyde, la cual restringe el uso
del dinero de los pagadores de
impuestos para apoyar el aborto.
También Obama se opone al uso de
fondos federales para apoyar a
centros para mujeres
embarazadas. Más controversial
aún, Obama aprueba los abortos
llamados “nacimiento parcial”
porque los bebes pueden tener
hasta nueve meses en el vientre
y todavía ser elegibles para un
aborto legal. Ademas, como
ahora, los bebes que sobreviven
un aborto no estarían protegidos
por la ley; o sea, si sobreviven
los dejarían morir de hambre.
El
argumento que la política de
bienestar social ayudaría a
reducir los abortos al principio
tiene sentido. Sin embargo, si
se compara el gobierno de Suecia
y la cantidad de abortos de esta
nación a la cantidad de abortos
en los Estados Unidos, el
porcentaje es casi el mismo.
Algo interesante es que el
gobierno de Suecia tiene en
vigor muchos programas parecidos
a los de Obama y no han ayudado
a reducir la cantidad de
abortos. Según las estadísticas
de la organización pro-aborto,
Planned Parenthood, solamente el
23 por ciento de los abortos son
realizados por problemas
económicos. La mayoría de las
mujeres se hacen abortos por
otros motivos, así que las
nuevas leyes sociales no les
aplicarían.
Aunque
Cafardi se niegue a verlo, el
tema del aborto es un tema muy
controversial. A pesar de que es
legal desde el caso Roe vs. Wade,
la lucha no ha terminado ahí.
Desde 1989. la Corte Suprema ha
demostrado un deseo de regular a
las clínicas de aborto o de no
permitir ciertas formas de
aborto, como el aborto de
nacimiento parcial adonde se
aborta un bebe que estaba por
nacer. Las pocas regulaciones
que existen contra el aborto
dejarían de existir si Obama
fuera elegido presidente.
Por ultimo,
el Cardenal Francis George de
Chicago, que tiene un doctorado
en filosofía política y es
presidente de la Conferencia de
Obispos Estadunidenses, le
escribió una carta a la
población de Chicago. En esta
carta el considera que en una
sociedad justa se protege a la
vida humana inocente que es
incapaz de defenderse, como los
no-nacidos. Esto es un principio
de la justicia que debería estar
protegido por la ley. Quien se
niegue a esto, dice el cardenal,
no puede decir que desea el bien
común. Como la ley de Roe vs.
Wade le niega esta protección al
no-nacido, no se puede estar a
favor de esta ley y el bien
común. Hay que escoger.
Nuestros
propios obispos han también
determinado que un católico
apoya un candidato pro-aborto,
lo debería hacer únicamente por
razones de gravedad moral. Según
Weigel, estas razones no
existen. Hasta los casos de la
pena de muerte, la guerra de
Iraq, los problemas ambientales
y el seguro médico entre otros,
no son lo suficientemente graves
en comparación a la gravedad del
aborto. Por eso es que la
cuestión de la gravedad moral no
se puede aplicar para escoger al
candidato Obama.
Mi opinión
al respecto es que el Señor
Weigel me ha hecho pensar acerca
de la elección que voy a hacer.
Yo estaba indecisa y no sabía
por quien votar porque pensaba
que de todos modos iba a existir
el aborto aunque fuera
clandestino. Sin embargo, al no
defender el no-nacido, ayudaría
a retroceder todo el progreso
que hemos tenido con las
regulaciones de las clínicas de
abortos. Ayudaría a que los
médicos y hospitales pro-vida
estuvieran forzados a
proporcionar abortos. Ayudaría a
que los impuestos de todos se
utilizaran para apoyar los
abortos. Por último, (y esto me
da escalofríos) estaría ayudando
a que los niños que sobreviven
un aborto los mataran. Todo
esto me asusta porque una
sociedad que permite esto es
inhumana porque mata a la
próxima generación y eso no es
lo que representa esta gran
nación. El escritor de la
Declaración de la Independencia,
Thomas Jefferson, escribió en
este gran documento que tenemos
derecho a la VIDA, la libertad y
la búsqueda de la felicidad.
Piénsenlo, ¿votarán por la
vida, un derecho fundamental?
¿Votarán por el amor hacia las
personas inocentes e indefensas
que más merecen de nuestra
protección? ¿O por la muerte y
el egoísmo?
“Pro-Life
Catholics for Obama.” (14 de
octubre del 2008)
www.newsweek.com/id/163896/output
Disclaimer: Esta
información es verificada pero
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intención del grupo que sea
usada como base para un
diagnostico o decisión sino que
son consejos a considerar.
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