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El reino en parábolas
Written by Carlos Coello   
Tuesday, 13 November 2007
 
La palabra "parábola" viene del griego “etim” que quiere decir comparación. La parábola es una breve comparación basada en una experiencia cotidiana de la vida, cuyo fin es enseñar una verdad espiritual. No son fábulas ni alegorías porque se basan en un hecho o una observación real o por lo menos verosímil. La parábola es una herramienta para presentar algo profundo en términos simples utilizando imágenes que ayudan a comenzar a razonar y nos dan una intuición en la que obra la gracia. Ya que tenemos una idea de lo que significa la palabra parábola procedamos a entender las siguientes parábolas en detalles. Primeramente, recordemos que nuestro anhelo como cristiano es alcanzar el reino de los cielos.
Por eso en charlas anteriores explicamos quienes son parte de ese reino y los requisitos a seguir. Hoy hablaremos de como Jesus en sus parábolas alude a la perseverancia y a la vigilancia a la cual todos estamos llamados para no perder ese reino porque “camarón que se duerme termina en un cóctel en Publix.”
 
La primera parábola que vamos a estudiar es la del sembrador. Mateo 13:1-9 “Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar.Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga.»
 
Ahora, dijimos que la parábola es una herramienta para presentar algo profundo en términos simples. Sin embargo, no es tan sencillo como parece. Ni los mismos discípulos la entendieron siempre bien. Tal vez la gente sencilla como los campesinos sí podían aplicar las enseñanzas pues trabajaban la tierra y entonces podían interpretar mejor el significado. Pero, no hay problema hermano, si eres uno de aquellos que no la entendió, abre los oídos que esta es tu oportunidad. Dejemos que sea Jesús mismo el que nos la explique. Leamos Lucas 8:11-15

«La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.”
 
Comencemos con despeluzando un poco más esta parábola. La audiencia de Jesús estaba compuesta por gente que conoce de campo. El que ha vivido en Miami toda su vida necesita entender el proceso de siembra. Por ejemplo, la palabra “camino” no significa carretera sino el suelo endurecido que forma senderos a través del campo. O sea, en el campo se crean surcos (unas lomas de tierra de forma semicírculo de una altura de 10-20 centímetros y casi lo mismo de ancho) y al costado de estos surcos no hay nada sembrado porque por ahí pasa el campesino o las ruedas del arado o carreta de bueyes. Por ende, esa tierra siempre esta dura. Por eso la semilla que cae allí corre el riesgo de ser aplastada por el talón del campesino, comida por algún pájaro o como la tierra está compacta no puede penetrar. Las que cayeron entre las rocas también mueren. Aunque la semilla cuando cae en la roca queda protegida un poco de las aves (por eso es que germina) no logra crecer porque estas rocas (las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida) impiden que sus raíces lleguen al suelo. Y cuando cae en buena tierra, donde hay menos rocas (fíjate que las dificultades y tentaciones siempre van a existir pero el cristiano debe seguir buscando ese reino) y la tierra es mas fértil (humildad, acogimiento, obediencia, sed) da fruto. Otra deducción que podemos sacar es que a pesar de todos los obstáculos, la cosecha o sea el reino llegará.
 
Ahora pasamos a otra parábola la del tesoro y la perla. Esta en Mateo 13:44-46

«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.»«También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.”
 
Vayamos por paso. Lo primero es entender el contexto de esta parábola. En el aquel tiempo, la inestabilidad de la región era una constante amenaza para los que tenían dinero. El día menos pensado una invasión podía desplazarte de tu tierra. Por eso, los que tenían tesoros los enterraban en sus tierras con la esperanza de regresar. Por otro lugar, los nuevos dueños de la propiedad tendían a emplear nueva gente para que trabajara la tierra. En el proceso, era frecuente que alguien se encontrara el tesoro. No decían nada al dueño y se ofrecían en comprar el terreno para adquirir el tesoro. Igual hacía el que era joyero que veía una perla valiosa en manos de alguien que no conocía el negocio, le ofrecía algo que pareciera mucho para adquirir la pieza. Si tu vez una joya en venta por 1000 dólares y sabes que puedes venderla luego en 6000, aunque tu no tengas el dinero, vendes todas la cosas de valor que tienes hasta acumular ese dinero porque vas a ganar mas. Jesús conecta este buen juicio de inversión con la inversión en el reino de los cielos donde recibirás ciento por uno. Mas sin embargo, primero es necesario renunciar a la mentalidad del mundo, a todos los placeres que nos atan y emplear toda nuestra fuerza en nutrirnos de esa verdad y ayudar a edificar a nuestro prójimo porque esa actitud es la que verdaderamente nos va a dar alegría, felicidad, y la entrada en ese reino.
 
La próxima parábola que me gustaría compartir es la de la red y los peses por aquello de “guerra avisada no mata soldado.” Es bueno que reflexionemos en las consecuencias de estar frío o dar poco esfuerzo. En Mateo, Jesús, nos da una advertencia de lo que le sucederá a los que no entren por el aro. «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.” (Mateo 13:47-50) Fíjense que a todos nosotros se nos da oportunidad y tiempo para que nos enderecemos. Y mientras más pronto mejor porque no sabemos ni el día ni la hora que sucederá. El que tenga oídos que escuche.
 
Es importante entender lo que Jesús nos presenta en los evangelios. Hay que estar alerta y ser perseverante en el caminar. Hay que entregar para poder cobrar la recompensa. Y el tiempo es hoy. No es fácil pero se puede en Jesús. Y aunque tal vez no entiendas mucho, vive con fervor lo poco que entiendes. El Señor se fija en intenciones, no en condiciones. Dios te bendiga y te ayude a vivir su reino en plenitud.


 

 
 


    


 


 

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