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La palabra "parábola" viene del
griego “etim” que quiere decir
comparación. La parábola es una
breve comparación basada en una
experiencia cotidiana de la vida,
cuyo fin es enseñar una verdad
espiritual. No son fábulas ni
alegorías porque se basan en un
hecho o una observación real o
por lo menos verosímil. La
parábola es una herramienta para
presentar algo profundo en
términos simples utilizando
imágenes que ayudan a comenzar a
razonar y nos dan una intuición
en la que obra la gracia. Ya que
tenemos una idea de lo que
significa la palabra parábola
procedamos a entender las
siguientes parábolas en detalles.
Primeramente, recordemos que
nuestro anhelo como cristiano es
alcanzar el reino de los cielos.
Por eso en charlas anteriores
explicamos quienes son parte de ese
reino y los requisitos a seguir. Hoy
hablaremos de como Jesus en sus
parábolas alude a la perseverancia y
a la vigilancia a la cual todos
estamos llamados para no perder ese
reino porque “camarón que se duerme
termina en un cóctel en Publix.”
La primera parábola que vamos a
estudiar es la del sembrador.
Mateo 13:1-9 “Aquel
día, salió Jesús de casa y se
sentó a orillas del mar. Y se
reunió tanta gente junto a él,
que hubo de subir a sentarse en
una barca, y toda la gente
quedaba en la ribera. Y les
habló muchas cosas en parábolas.
Decía: «Una vez salió un
sembrador a sembrar.Y al sembrar,
unas semillas cayeron a lo largo
del camino; vinieron las aves y
se las comieron. Otras cayeron
en pedregal, donde no tenían
mucha tierra, y brotaron
enseguida por no tener hondura
de tierra; pero en cuanto salió
el sol se agostaron y, por no
tener raíz, se secaron. Otras
cayeron entre abrojos; crecieron
los abrojos y las ahogaron.
Otras cayeron en tierra buena y
dieron fruto, una ciento, otra
sesenta, otra treinta. El que
tenga oídos, que oiga.»
Ahora, dijimos que la parábola
es una herramienta para
presentar algo profundo en
términos simples. Sin embargo,
no es tan sencillo como parece.
Ni los mismos discípulos la
entendieron siempre bien. Tal
vez la gente sencilla como los
campesinos sí podían aplicar las
enseñanzas pues trabajaban la
tierra y entonces podían
interpretar mejor el significado.
Pero, no hay problema hermano,
si eres uno de aquellos que no
la entendió, abre los oídos que
esta es tu oportunidad. Dejemos
que sea Jesús mismo el que nos
la explique. Leamos Lucas
8:11-15
«La
parábola quiere decir esto: La
simiente es la Palabra de Dios.
Los de a lo largo del camino,
son los que han oído; después
viene el diablo y se lleva de su
corazón la Palabra, no sea que
crean y se salven. Los de sobre
piedra son los que, al oír la
Palabra, la reciben con alegría;
pero éstos no tienen raíz; creen
por algún tiempo, pero a la hora
de la prueba desisten. Lo que
cayó entre los abrojos, son los
que han oído, pero a lo largo de
su caminar son ahogados por las
preocupaciones, las riquezas y
los placeres de la vida, y no
llegan a madurez. Lo que en
buena tierra, son los que,
después de haber oído, conservan
la Palabra con corazón bueno y
recto, y dan fruto con
perseverancia.”
Comencemos con despeluzando un
poco más esta parábola. La
audiencia de Jesús estaba
compuesta por gente que conoce
de campo. El que ha vivido en
Miami toda su vida necesita
entender el proceso de siembra.
Por ejemplo, la palabra “camino”
no significa carretera sino el
suelo endurecido que forma
senderos a través del campo. O
sea, en el campo se crean surcos
(unas lomas de tierra de forma
semicírculo de una altura de
10-20 centímetros y casi lo
mismo de ancho) y al costado de
estos surcos no hay nada
sembrado porque por ahí pasa el
campesino o las ruedas del arado
o carreta de bueyes. Por ende,
esa tierra siempre esta dura.
Por eso la semilla que cae allí
corre el riesgo de ser aplastada
por el talón del campesino,
comida por algún pájaro o como
la tierra está compacta no puede
penetrar. Las que cayeron entre
las rocas también mueren. Aunque
la semilla cuando cae en la roca
queda protegida un poco de las
aves (por eso es que germina) no
logra crecer porque estas rocas
(las preocupaciones, las
riquezas y los placeres de la
vida) impiden que sus raíces
lleguen al suelo. Y cuando cae
en buena tierra, donde hay menos
rocas (fíjate que las
dificultades y tentaciones
siempre van a existir pero el
cristiano debe seguir buscando
ese reino) y la tierra es mas
fértil (humildad, acogimiento,
obediencia, sed) da fruto. Otra
deducción que podemos sacar es
que a pesar de todos los
obstáculos, la cosecha o sea el
reino llegará.
Ahora pasamos a otra parábola la
del tesoro y la perla. Esta en
Mateo 13:44-46
«El
Reino de los Cielos es semejante
a un tesoro escondido en un
campo que, al encontrarlo un
hombre, vuelve a esconderlo y,
por la alegría que le da, va,
vende todo lo que tiene y compra
el campo aquel.»«También es
semejante el Reino de los Cielos
a un mercader que anda buscando
perlas finas, y que, al
encontrar una perla de gran
valor, va, vende todo lo que
tiene y la compra.”
Vayamos por paso. Lo primero es
entender el contexto de esta
parábola. En el aquel tiempo, la
inestabilidad de la región era
una constante amenaza para los
que tenían dinero. El día menos
pensado una invasión podía
desplazarte de tu tierra. Por
eso, los que tenían tesoros los
enterraban en sus tierras con la
esperanza de regresar. Por otro
lugar, los nuevos dueños de la
propiedad tendían a emplear
nueva gente para que trabajara
la tierra. En el proceso, era
frecuente que alguien se
encontrara el tesoro. No decían
nada al dueño y se ofrecían en
comprar el terreno para adquirir
el tesoro. Igual hacía el que
era joyero que veía una perla
valiosa en manos de alguien que
no conocía el negocio, le
ofrecía algo que pareciera mucho
para adquirir la pieza. Si tu
vez una joya en venta por 1000
dólares y sabes que puedes
venderla luego en 6000, aunque
tu no tengas el dinero, vendes
todas la cosas de valor que
tienes hasta acumular ese dinero
porque vas a ganar mas.
Jesús conecta este buen juicio
de inversión con la inversión en
el reino de los cielos donde
recibirás ciento por uno.
Mas sin embargo, primero es
necesario renunciar a la
mentalidad del mundo, a todos
los placeres que nos atan y
emplear toda nuestra fuerza en
nutrirnos de esa verdad y ayudar
a edificar a nuestro prójimo
porque esa actitud es la que
verdaderamente nos va a dar
alegría, felicidad, y la entrada
en ese reino.
La próxima parábola que me
gustaría compartir es la de la
red y los peses por aquello de
“guerra avisada no mata soldado.”
Es bueno que reflexionemos en
las consecuencias de
estar frío o dar poco esfuerzo.
En Mateo, Jesús, nos da una
advertencia de lo que le
sucederá a los que no entren por
el aro. «También es
semejante el Reino de los Cielos
a una red que se echa en el mar
y recoge peces de todas clases;
y cuando está llena, la sacan a
la orilla, se sientan, y recogen
en cestos los buenos y tiran los
malos. Así sucederá al fin del
mundo: saldrán los ángeles,
separarán a los malos de entre
los justos y los echarán en el
horno de fuego; allí será el
llanto y el rechinar de dientes.”
(Mateo 13:47-50) Fíjense que a
todos nosotros se nos da
oportunidad y tiempo para que
nos enderecemos. Y mientras más
pronto mejor porque no sabemos
ni el día ni la hora que
sucederá. El que tenga oídos que
escuche.
Es importante entender lo que
Jesús nos presenta en los
evangelios. Hay que estar alerta
y ser perseverante en el caminar.
Hay que entregar para poder
cobrar la recompensa. Y el
tiempo es hoy. No es fácil pero
se puede en Jesús. Y aunque tal
vez no entiendas mucho, vive con
fervor lo poco que entiendes. El
Señor se fija en intenciones, no
en condiciones. Dios te bendiga
y te ayude a vivir su reino en
plenitud.
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