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Dos pichones de Paloma
Written by Manuel Riverón   
Tuesday, 13 November 2007

Una vez un campesino le regaló a su amigo de la ciudad dos pichones de paloma. El amigo de la ciudad tenía una casa con algunos árboles en su patio y quería tener un palomar. Quería que sus palomas volaran alrededor de su casa.

Pues bien, al recibirlas, las crió dentro de la casa y cuando llegó la hora de enseñarlas a volar, una vez adultas, las puso a las dos palomas en la rama de uno de los árboles cerca de la casa y entonces el hombre las empezó a enseñar a volar. Una de las palomas si levantó vuelo. Volaba desde un árbol a otro y regresaba buscando la comida y el agua que su dueño le había puesto en un sitio del patio. A los pocos días la paloma volaba alrededor del patio y los vecinos.

¿Pero, que pasaba con la segunda paloma? La segunda paloma no se movía de la rama donde se le había puesto desde el principio. El hombre trató que se moviera pero luego de tanto esfuerzo se cansó. Por eso decide irse al campo donde vivía el campesino, su amigo y le cuenta lo que estaba pasando. El campesino se va con él a la ciudad y efectivamente, la paloma seguía aferrada a la rama, con tanta fuerza que no se podía desprender de la rama a la paloma. Hubo que ponerle la comida y el agua en la rama para que se alimentara.

El dueño de la casa entró un momento a la casa y cuando regreso al patio vio que las dos palomas estaban volando alrededor del patio, y le pregunta al campesino ¿que hiciste para que volara la paloma? Pues simplemente le corte la rama al árbol donde estaba y esta al verse sin la rama y donde agarrarse, se dio cuenta que tenia alas y salió volando.

Pues si mis queridos hermanos y hermanas en el Señor, eso también nos pasa muy a menudo a nosotros cuando nos aferramos tanto a las cosas de este mundo, a las cosas perecederas y temporales, que para soltarlas nos tienen que dar candela como el dicho ese popular que dice: “Hay que darle candela como al macao”para que suelte.

Esto ocurre también en lo espiritual. El corazón y la mente del ser humano se aferra a vivir sin Dios y sus mandatos en un mundo de pecado que no sabe como salir luego de este mundo. Se acostubra a vivir infeliz y con falta de fe. Sin embargo, la vida a veces los lleva a situaciones (que Dios las permite) para que el hombre o la mujer se liberen del mal camino que llevan y vuelen con su corazón y su mente hacia lo alto buscando a su Creador y Señor para que lo libere y lo haga su hijo o hija.

Jesucristo logro eso y le dejo los poderes de liberar al ser humano de las ataduras del pecado a sus apóstoles, y estos a sus sucesores hasta el día de hoy. Libérate y pide la ayuda al todo misericordioso para seas contado entre los Hijos e Hijas del Altísimo. Amen
 


 

 
 


    


 


 

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