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Written by
Manuel Riverón
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Wednesday, 10 October 2007
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Un día un gusanito que vivía en
un valle hermoso; rico en
alimentos, agua, sombra y todo
lo que un ser viviente necesita
para sobrevivir, decidió subir a
una montaña alta que quedaba a
la orilla del valle. Este
gusanito tenía una ilusión:
contemplar el valle desde las
alturas, desde la cima de la
montaña.
Así lo hizo y emprendió su
caminata montaña hacia arriba.
Su ilusión era grande y todas
sus patitas las puso a funcionar.
En el camino se encontraba con
todos los animalitos que le
preguntaban hacia dónde se
dirigía y él les contestaba: al
pico de la montaña". Estás loco,
nunca llegarás-decían todos.
El gusanito empezó a
experimentar dolor tras las
burlas de sus amigos, y el
cansancio era mayor que su
intento por mantenerse constante
y seguir subiendo aquella
montaña por lograr tal anhelo.
Todos se reían y se burlaban de
él. Por fin, sintió sueño y un
agotamiento tan grande que se
fabricó una casita para dormir y
descansar. Y no salió más afuera...parecía
que se hubiera muerto. Todo el
valle lloro la ilusión muerta
del gusano que ante el dolor no
pudo cumplir su sueño.
A las pocas semanas, la casita
del gusano se empezó a mover...y
ante el asombro de todos en el
valle, de la quebrada cubierta
comenzaron a salir dos grandes
alas hermosas en su colorido: el
gusanito se había convertido en
mariposa. Ágilmente extendió las
alas y emprendió el vuelo
montaña arriba lleno de gozo de
poder cumplir su ilusión en la
vida.
Hermanos y hermanas, no
desfallezcan ante el dolor, las
burlas de los demás y las
adversidades que puedan
encontrar en el camino. Que la
gracia de nuestro Dios ponga
alas a tu alma para que sepas
volar como la mariposa, para que
aprendas a mirar siempre
adelante, montaña arriba a Su
encuentro.
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