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Written by
Manuel Riverón
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Sunday, 09 September 2007
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Todos saben lo que nos dan las
vacas: la leche y sus derivados.
Ellas no solo nutren y alimentan
a sus novillos o terneros, sino
que sus enormes ubres también
nos dan leche a nosotros los
humanos. El proceso es así. La
rica y cremosa leche cae en la
cubeta o recipiente que aguanta
el ordeñador. Todos saben que
hay que tener experiencia y
paciencia para sacarle varios
litros de leche a una vaca, no
es como abrir una llave de agua
y en cuestión de segundos llenar
un cubo de cinco galones. Hay
que sentarse a orillas de la
vaca, acariciarla, hablarle y a
veces hasta cantarle para que te
dé la leche.
Por eso, una vez, el hijo de un
vaquero dijo a su padre, “Voy a
estudiar para que las vacas den la
leche más rápido, en menos tiempo y
así tenemos más tiempo en el día
para hacer otras cosas.” Así lo hizo
el muchacho, y una vez graduado en
la Universidad le dijo a su padre,
“Dame el trabajo en el día de hoy y
veras que rápido voy a recoger la
leche de todas las vacas.” Todo
ocurrió como el muchacho le dijo a
su padre. Pero, para horror del
padre, al llegar a los establos
donde sé encontraban las vacas,
estas yacían en el suelo, muertas.
El padre le dijo al hijo, “¿Que
hiciste con ellas?” “Pues
simplemente les abrí un agujero más
grande para que así saliera la leche
más rápido, y resultó.” Pues el
vaquero y su familia sé quedaron sin
vaca y sin leche.
Hermanos(as), lo que el Señor
hizo y la forma en que lo asignó
fue hecho de una manera sabia y
con un propósito. Así también
pasa en nuestras vidas. Queremos
acelerar nuestros papeles y
funciones en determinados
momentos. Si no estás listo para
una relación de parejas, espera
tu momento. No te lances por el
sólo hecho que te sientes solo o
que “necesitas una pareja.” Ten
calma. Tal vez ni ella ni tu
están preparados para esa
relación divina.
No te apresures en la escuela.
Tómate tu tiempo. No corren más
los de alante si los de atrás
viajan en corvette. No te
agobies con muchas clases porque
estarás siempre cansado, de mal
humor, sin tiempo para dedicarle
al Señor y a tus seres queridos,
etc. Todo llega.
No te lances en la compra de una
casa si tu entrada es menor que
el costo mensual de tu hipoteca.
Espera el momento oportuno y
cuando estés económicamente
preparado.
No seas tan rápido para juzgar.
Es mejor ser paciente y analizar
la situación.
No fuerces las cosas en la vida.
A la fuerza ni los zapatos
entran en el pie. Pídele al
Señor la gracia para saber
diferenciar cual es el momento
oportuno para tomar la decisión
en tu vida.
Mientras que no llega lo deseado,
alimentemos la espera con fe,
amor y caridad. Recuerda todo
llega pero en SU TIEMPO no en el
nuestro. Ten calma. Roguemos al
Señor, Amen.
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