
Cuando decimos que uno tiene fe
en una persona, damos crédito de
que se puede confiar en esa
persona, que esa persona dice la
verdad. Esperamos lealtad en esa
persona y que su palabra y sus
actos sean coherentes el uno con
el otro, que sean actos que no
defraudan. Cuando la fe se
solidifica en esa persona, el
amor toma las riendas de esa
relación y de una manera
inevitable, confiamos mucho, no
esperamos nunca ni un engaño,
incluso, nos cegamos tanto que
no vemos los errores
aparentes.
Esa misma ceguera nos lleva a ser
sordos ante las denuncias contra es
que, ante otros “no es confiable...es
un mentiroso...” Es entonces cuando
decimos: “si no lo veo con mis
propios ojos o lo oigo con mis oídos
no lo creo.” Creer es ser testigo de
una verdad como de una mentira
también. Esta es la relación hasta
cierto punto, de la fe y la lealtad.
Fe es la firme convicción de que
algo es verdad, es la confianza
absoluta en algo o alguien. La
verdad trae paz al corazón y a
la mente y como siempre queremos
que nos digan la verdad, creemos
en la verdad y tenemos fe en la
verdad. Por eso tenemos que ser
leales en la verdad y decir
siempre la verdad. La mentira
trae divisiones, inseguridad, y
desasosiego.
Había una vez un pueblecito de
pastores que tenían un gran
rebaño de ovejas en el campo. Ellos
se turnaban para cuidar las
ovejas del lobo, mientras los
demás hacían sus labores en la
casa. Un día, le tocó el turno a
un mentiroso al que le gustaba
ser importante e inventaba
historias para llamar la
atención de los demás. Se le
ocurrió entonces llegar
corriendo y decir que el lobo
venía a comerse las ovejas. Entonces
el pueblo entero corrió al campo
con palos y escopetas para matar
al lobo, pero cuando llegaran no
había tal lobo, todo estaba en
calma, así que regresaron al
pueblo. El mentiroso volvió a
hacer lo mismo por segunda vez y
el pueblo hizo lo mismo, como no
había lobo se regresaron otra
vez al pueblo dudando ya de la
veracidad del pastor. A la
tercera vez el lobo vino de
verdad y cuando el pastor
mentiroso fue al pueblo a buscar
ayuda nadie le hizo caso y el
lobo se comió todas las ovejas.
Hermanas y hermanos, si quieres
una relación amistosa que sea
sincera, auténtica y veraz,
empieza a vivir siempre con la
verdad y los demás tendrán fe en
ti. Un amigo sincero es leal a
su amigo en todo momento como
dice el dicho popular “creo
hasta con los ojos cerrados”
Sabes quien te puede enseñar a
ser auténtico y llegar a ese
espíritu de verdad en tu alma—Jesucristo!!! Él
es el camino, la verdad,
y la vida. Su palabra y promesa
son verdad, no hay engaños. Lo
que dice lo cumple porque su
palabra es vida y la vida es
nuestra verdad. La verdad
alimenta la fe y la lealtad.
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