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Written by
Manuel Riverón
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Tuesday, 07 August 2007 |
Nuestro tema a reflexionar es
sobre la fe cristiana. La fe
cristiana es un regalo gratuito
que el Dios todo poderoso nos
obsequia para buscarlo,
conocerlo y amarlo. La fe en
nosotros es como una cajita de
un regalo sin abrir que tenemos
en nuestra alma y que tenemos
que abrir. Si no lo abrimos, no
podemos saber exactamente qué es
ese regalo del Señor.
Después que abrimos la cajita,
nos entra una inquietud de
querer compartir con los demás
comentando su contenido y la
alegría que genera.
Pero
si no abrimos esa cajita de
regalo no podemos saber lo hay
en esta y por ende no habrá
ningún efecto en los demás ni en
nosotros mismos.
Acuérdense lo que dijo Jesús en
una de sus parábolas (cuento
sobre la fe recibida), la de
los talentos: “que no seamos
como aquel trabajador que
enterró sus talentos (no abrió
su cajita de regalo) y luego los
regresó a Jesús tal y como El se
lo entregó, sin dividendos. Sin
embargo, los demás si se lo
entregaron con frutos.
La fe para que crezca hay que
compartirla. La fe que se guarda
y no se comparte, no suma, no
crece, no adquiere dividendos. Una
fe sin obras es una fe muerta,
escondida en las profundidades
del corazón y vagando en lo
último de nuestras vidas ineptas.
La fe se conoce cuando la
ponemos en práctica y la sacamos
de adentro para que otras las
conozcan. Ejemplos claros se
traducen en la participación en
actividades de nuestros grupos,
en nuestra parroquia, ayudando
al necesitado, a Radio Paz, a
Caridades Católicas, etc.
Entonces creo que es
válida la siguiente pregunta ¿Haz
abierto tu el regalo que el
Señor te ha obsequiado?
La iglesia que Jesús fundó es
depositaria y defensora de esa
fe. Nosotros somos la iglesia de
Jesús y tenemos que dar
testimonio de la fe que se nos
ha dado. Hay que defenderla y
amarla. Pero también hay que
compartirla con los demás, pasar
la voz a otros. La fe crece
cuando se comparte con otros. Hay
libros de hombres y mujeres
santas y santos de fe para que
crezcamos. La Biblia es un
compendio de escritos, cartas,
hechos de hombres y mujeres que
vivieron la fe en el Señor. Son
libros con hechos verdaderos
para que nosotros imitemos.
Nuestros hermanos y hermanas en
el Señor nos hablan de su fe en
el templo. Nosotros vivamos
nuestra fe en el grupo, por
teléfono de tu a tu...etc.
porque así es que vamos
madurando, creciendo, y
finalmente todos nos favorecemos
cuando se comparte la fe en el
señor. Señor, aumenta mi fe.
Amén.
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